Madre Tierra, mujer como nosotras
Por Karin Anchelía
Las mujeres indígenas y la Madre Tierra establecen entre sí una comunión de vida durante toda su existencia. La cosmovisión de los pueblos indígenas, tanto andinos como amazónicos, refiere a través de sus principios, una relación de afinidad, reciprocidad y comunicación permanente, entre las mujeres y la Madre Tierra, que se expresa en sus rituales y tradiciones.
La sabiduría y conocimiento ancestral, es la esencia y filosofía de vida de los pueblos indígenas, que se transmite de generación en generación a través de las madres, que son las guardianas y transmisoras de la herencia cultural de los pueblos. De la misma manera, la Madre Tierra guarda en sus entrañas la historia de la humanidad, los avances y retrocesos que el ser humano ha logrado hasta este siglo.
Gioconda Baca Vargas, de la Federación Única de Campesinos de Grau, región Apurimac, perteneciente al pueblo Quechua, nos explica la relación de la Madre Tierra con las mujeres andinas: “La mujer da la vida, la Madre Tierra también da la vida, la mujer alimenta a la familia, la Pachamama también nos alimenta y, nos da los productos para alimentarnos. La mujer cura a los enfermos y nos da medicina, la Madre Tierra, nos cura y nos da medicina, la mujer castiga a sus hijos cuando se portan mal, igual la Pachamama ahora nos esta castigando porque nos hemos portado mal con ella. Así hay infinidad de cosas que podemos contar sobre la relación de nosotras las mujeres con la Pachamama, por que somos semejantes y estamos unidas (mujer y Pachamama) para que nuestros pueblos sigan vivos”.
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Para los pueblos indígenas, la Madre Tierra es la vida misma.
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Rocilda Nunta Guimaraes, Directora del Programa Mujer Indígena de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP) y perteneciente al pueblo indígena Shipibo afirma: “Para nosotras, las mujeres shipibas (amazónicas), la Madre Tierra es muy sagrada, sólo en ella podemos sembrar todos los alimentos, sólo de ella podemos tener todo lo que necesitamos para vivir tranquilos. La Madre Tierra juega un papel muy importante dentro de las comunidades nativas, es por eso que las organizaciones indígenas venimos luchando para que nuestra Madre no sea explotada a la fuerza, porque se está enfermando con la contaminación.
”Este vínculo de convivencia y comunicación que existe entre la Madre Tierra y las mujeres indígenas, se manifiesta a través de “señales” que son signos y/o síntomas de la naturaleza, que expresan un mensaje de bienes o de peligro para las mujeres y pueblos indígenas. Las mujeres, son las más atentas a recibir estas señales, ya que por la función que cumplen dentro de la comunidad y en la familia, serán al fin de cuentas las más afectadas o beneficiadas.
“Antes, cuando yo era niña, me recuerdo muy bien, mi mamá me llevaba en las grandes playas del rio, donde ella sembraba su chiclayo (frijol silvestre) pero ahora vemos que las playas no sirven para sembrar. Solamente quedan respingas (desmonte), esas respingas que no sirven para el sembrío de los alimentos. Entonces, las mujeres indígenas ya no tenemos esa facilidad de tener un sembrío de alimentos cerca a la casa, la cocha (laguna), o la comunidad. Todo eso esta siendo bruscamente cambiado por el calentamiento global, que ahora hace que nuestra tierra este muy pobre”. añade Nunta.
“Donde había agua, ya no hay agua, porque está haciendo mucho sol, y tu sabes que cuando hace sol se seca todo, porque los pozos naturales y artesanales que utilizábamos antes, ya ni siquiera tienen agua, por eso, ahora las mujeres, tenemos que caminar más, varias horas al día para conseguir agua. Antes solamente caminábamos cinco, seis metros y allí teníamos agua, ahora todo eso ha cambiando, porque ya el agua se esta terminando. El sol viene muy fuerte y ya no hay lluvias, las aguas están contaminadas, huelen mal y saben mal, es agua caliente de puro sol”, aclara Nunta.
Las mujeres indígenas no están informadas de la crisis climática, del calentamiento global y de todos los problemas atmosféricos que está sufriendo nuestro planeta, No entienden de estándares ambientales internacionales, de limites máximos permisibles, ni de ningún otro término técnico que complique su vida, pero ellas sí saben que algo no anda bien, están preocupadas porque su madre, la “Madre Tierra”, está muy enferma.
“Antiguamente, las plantas, los árboles, eran muy lindos, pero en la actualidad tu puedes ver los árboles y las flores, opacos, quemaditos sus hojitas, no tienen color ni vida, eso para nosotras es una señal de que nuestra Madre está muy enferma, parece una tierra bien pobre y triste, cuando antes nunca había sido así”, dice Nunta.
“Los pueblos amazónicos, tenemos nuestra cosmovisión, nuestras creencias a la hora de sembrar, pedimos permiso a la Madre Tierra y a sus piripiris (planta ritual), para que le ayuden a producir buenos alimentos. Estas costumbres se están perdiendo, los jóvenes ya no creen en eso y olvidan de agradecer a nuestros espíritus del monte”, declara la directora del Programa Mujer Indígena de AIDESEP.
“Vienen gente de las empresas mineras a prometernos desarrollo, dinero para el pueblo, pero eso no sirve de nada si la Pachamama se está muriendo. Tenemos que revalorar nuestras cultura y pedir a los Apus (cerros tutelares) que nos ayuden y nos den fuerzas para defender nuestra Madre, sino después será muy tarde”, añade Baca.
La experiencia y la sabiduría de las mujeres indígenas andinas y amazónicas del Perú, nos motiva a tomar conciencia del grave daño que la industrialización esta causando en las comunidades campesinas y pueblos indígenas, quienes sufren las consecuencias del desarrollo industrial, del cual ellos no son beneficiarios y no tienen el interés de serlo.
Frente a la crisis económica y climática que afronta el planeta, los pueblos indígenas se afianzan a sus conocimientos ancestrales, sus principios y en la defensa de su madre, la Madre Tierra, ya que ellos de manera muy sabia entienden que si su madre muere, morirá toda la humanidad.