Boletín Nº 37
Lima, 22 de abril de 2010




 
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El agua y la Madre Tierra: Dos motivos de una misma causa, la defensa de la vida
Por Luz Zavala

Nuestra Madre Tierra nos ha cobijado por cientos de años desde la existencia de las especies en este mundo; de ella nos alimentamos, en ella vivimos, y de ella y sus recursos nos apropiamos, muchas veces, sin derecho ni respeto. Constantemente la hemos explotado sin que hayamos retribuido el daño causado y ahora empezamos a sentir las consecuencias anunciadas: los constantes movimientos sísmicos, los huaycos que han arrasado poblados enteros, el deshielo de los glaciares, la escasez de agua, entre otros. Hoy el agua es motivo de preocupación a nivel mundial; puesto que se ha convertido en un bien urgente y necesario para que nuestra Madre Tierra nos provea de vida.


Es necesario reconocer que el agua es el bien condicionante de la vida, que no es un bien económico sino que, por el contrario, tiene un significado social, cultural, medicinal, espiritual y místico para muchos de nuestros pueblos en el Ande y en la Amazonía; quienes en su inmenso amor a ella, le rinden respeto y sin mayores conocimientos de teorías modernas han hecho de su cuidado un estilo de vida que se transmite de generación en generación.

El acceso al agua debe ser considerado a nivel nacional y mundial como un derecho humano y reconocida como bien público, más que un tema de inversión. Una población que no olvida ello, es un pueblo que la protege y la respeta.

Eduardo Galeano en su mensaje enviado a la Cumbre de la Madre Tierra, realizada recientemente en la ciudad de Cochabamba, Bolivia, nos recuerda una de las más honrosas conquistas a favor del agua: “Bolivia acaba de celebrar los diez años de la victoria popular en la guerra del agua, cuando el pueblo de Cochabamba fue capaz de derrotar a una todopoderosa empresa de California, dueña del agua por obra y gracia de un gobierno que decía ser boliviano y era muy generoso con lo ajeno. Esa guerra del agua fue una de las batallas que esta tierra sigue librando en defensa de sus recursos naturales, o sea: en defensa de su identidad con la naturaleza”.

El derecho al agua debe ser respetado a nivel mundial, pero la realidad, ha demostrado que los intereses ajenos están sobre las necesidades reales de las poblaciones más necesitadas. El control estatal sobre este bien debe darse con responsabilidad social más que con fines económicos; así Bolivia junto a Argentina y otros países en Latinoamérica han mantenido una política tradicional por la defensa de la administración estatal, a diferencia de Colombia y Perú.

El agua no puede ser tratada como un recurso, ni como una mercancía; el agua es un bien común, esencial para la vida y la supervivencia del hombre.

Otro grave problema es la situación del agua dulce y los recursos marinos que están cada vez más contaminados. Por ejemplo, en el Perú se ha considerado a la ribera marítima de Chimbote como una de las más contaminadas de nuestro país; unas 30 fábricas de harina de pescado vierten a esta bahía grandes cantidades de agua de cola, sanguaza y gases contaminantes. Con ello se confirma la información del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), que enuncia que cada año se arrojan dos millones de toneladas de desperdicios a los mares, ríos, lagos y demás fuentes de agua del planeta.

Por otro lado, se ha reconfirmado que la situación en el centro del Perú es similar o peor, el río Mantaro, si aún lo podemos considerar río, se ha convertido en la alcantarilla de las empresas mineras, que han contaminado sus aguas con los relaves y otras sustancias contaminantes; las mismas que, lamentablemente, son usadas para la irrigación de cultivos en la zona agrícolas del valle. Así, se produce constantemente el deterioro de la calidad de las aguas que tiene consecuencias directas sobre los ecosistemas y la salud humana.

Surgen nuevos desafíos. Por ello, debemos tomar conciencia y adoptar medidas de prevención que permitan contraatacar este atentado contra la vida; sea a nivel personal, desde nuestro quehacer diario, hasta con la creación de políticas adecuadas que reflejen el respeto del ser humano por el agua y por la Madre Tierra.

Hemos caído, durante años, en el error de dejar todo a última hora, el uso racional del elixir de la vida exige la creación de políticas integrales de protección de la Madre Tierra y nosotros debemos comprometernos a que las mismas se generen y se cumplan; con una participación equitativa, sin fines de lucro, con control social y preservando su valor y significado ancestral.
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Publicación producida por Red Verde Perú y
auspiciada por Comunicaciones Aliadas