Boletín Nº 22
Lima, 24 de marzo de 2008

 
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La falta de agua segura en el mundo y en el Perú.
A propósito del “Día Mundial del Agua”  Veintidós de Marzo

Por: Patricia Rojas Caro
- GRUFIDES

El agua, desde el inicio de la vida, ha sido el elemento más importante para la subsistencia del planeta y de casi todo lo que habita en este. La presencia del agua en cualquier lugar constituye una fuente de desarrollo, ya que casi todas las actividades productivas necesitan de este recurso para desarrollarse. Si el agua está ausente o escasea, es motivo de pobreza, guerras, enfermedades y estancamiento económico (SOMER, 2003).

A pesar de la importancia del agua para la vida, es recién en las últimas décadas que los gobiernos de diferentes naciones empiezan a tener mayor preocupación por preservar y usar adecuadamente los recursos hídricos. Un ejemplo de ello es la declaración del Día Mundial del Agua, instaurado a partir de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medioambiente y el Desarrollo realizada en Argentina – 1992 (Capítulo 18 – Recursos de Agua Dulce), donde la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución A/RES/47/1983 de 22 de febrero de 1993 por el cual el 22 de marzo de cada año se declara Día Mundial del Agua.

Hoy, al celebrar el Día del Agua, recordamos algunos de los problemas que el mundo y el Perú enfrenta, así como la responsabilidad que todos tenemos para cuidar y preservar tan preciado recurso.

La escasez mundial del agua.
El incremento demográfico de la población mundial hace que la demanda hídrica aumente y por lo tanto la presión sobre los recursos hídricos se acentúe. Desde hace varios años se van sobreexplotando los acuíferos y se extrae el agua más deprisa que la capacidad natural que tiene este para renovarse.

Por su parte la contaminación de las aguas es otro factor que impide que los seres vivos accedan a su derecho a tener un agua de calidad. El Programa 21 (Río de Janeiro 1992) adopta como enunciado conceptual que “el agua dulce debe considerarse como un recurso finito y vulnerable, esencial para mantener la vida, el desarrollo y el ambiente” y en su capítulo 18 considera a los “programas efectivos de prevención y control de la contaminación del agua” como elementos indispensables de los planes nacionales de desarrollo sostenible.

Según el Informe Sobre Desarrollo Humano del 2006, actualmente, unos 1.100 millones de habitantes de países en desarrollo carecen de un acceso adecuado al agua y 2.600 millones no disponen de servicios básicos de saneamiento. Unos 1.8 millones de niños mueren a consecuencia del uso de agua contaminada, lo que se traduce en problemas estomacales, tifoidea y demás enfermedades causadas por ella.

Se estima que en las regiones más vulnerables, unos 460 millones de personas (o sea 8% de los habitantes del planeta) carecen de agua. Una cuarta parte de la población mundial está amenazada de encontrarse en la misma situación. Si no se hace nada, predicen los expertos, existe el riesgo de que dos tercios de la humanidad sufran una falta de agua moderada o grave antes del 2025.

Las desigualdades en el acceso a agua segura.
A pesar que se ha reconocido que el acceso al agua es un derecho que garantiza la vida, esta no está disponible para todos. En áreas de altos ingresos económicos de ciudades de Asia, América Latina y el África subsahariana, las empresas de servicio público suministran varios cientos de litros de agua al día a cada hogar a un precio reducido. Pero en los barrios y zonas rurales pobres de los mismos países sucede todo lo contrario, aquí si hay suerte, un poblador recibe apenas 20 litros diarios de agua para cubrir sus necesidades humanas básicas. (Resumen Programa de las Naciones Unidas Para el Desarrollo, 2006).

Por su parte, en los países en desarrollo se destruyen o se contaminan las fuentes naturales de agua a cambio de réditos económicos a corto plazo que generan las actividades extractivas de recursos naturales. Es así que los sectores con mayor poder adquisitivo acaparan los servicios dificultando la satisfacción de las necesidades vitales de los más pobres.

Esta inequitativa distribución del agua que está estrechamente ligada a las desigualdades económicas de nuestra sociedad, genera grandes conflictos sociales haciendo mucho más difícil la vida de los más pobres.

La escasez del agua en el Perú.
El Perú no es ajeno a la problemática mundial. Según el modelo PODIUM desarrollado por el Instituto Internacional del Manejo del Agua (IWMI, International Water Management Institute) en el año 1995, el Perú se encuentra ubicado dentro de los países que sufrirá escasez de agua al año 2025.

En el Perú existen 106 cuencas distribuidas en tres vertientes: la del Pacifico, la del Atlántico y la del lago Titicaca, siendo la segunda la que tiene mayor cantidad de agua disponible (1 998 752 MMC). La vertiente del pacífico (37 636 MMC), tiene la mayor densidad poblacional, esto genera problemas de escasez de agua y serios problemas ambientales como la sobreexplotación de los acuíferos costeros.

El aprovechamiento consuntivo en el Perú alcanza los 20 072 MMC/año y están distribuidos en: 80% para la agricultura, el 18% para la población y la industria y el 2% para la minería (Estrategia Nacional para la Gestión de Recursos Hídricos Continentales del Perú, 2006). Estos datos son generales, aproximados y por lo tanto referenciales, mal uso se hace de ellos si se los extiende a casos particulares con características propias.

La disminución de la disponibilidad del agua y la contaminación de la misma son las principales causas de la escasez del agua en el país. La disminución de las reservas ocurren por la pérdida de la cobertura vegetal y la erosión del suelo, la deforestación, la sobre explotación de acuíferos, el crecimiento poblacional, la impermeabilización de las zonas de captación de agua y la desaparición y/o modificación de las fuentes naturales de agua a causa de la minería.

La contaminación se relaciona con la falta de tratamiento de aguas residuales en las ciudades, el uso desmedido de agroquímicos, desinfectantes, plaguicidas, etc, así como la contaminación causada por las actividades energéticas, industriales, y mineras, siendo esta última, a diferencia de otros países, la que más contaminación ha causado. En el Perú más de 16 ríos de los 53 se encuentran contaminados por relaves mineros. A esto se suma la falta de sensibilización, cultura del agua y educación ambiental.

Así mismo, las políticas económicas que rigen el desarrollo del país no llevan concordancia con la idea y las ganas de preservar el agua. Con el pretexto de la necesidad de liquidez económica que tiene el país, se ha sacrificado el buen estado de los recursos naturales a cambio de grandes inversiones en industrias extractivas como la minería, ya que a pesar de los grandes avances tecnológicos que han surgido alrededor de esta actividad económica, los episodios de contaminación y otros impactos ambientales, así como los conflictos sociales ocurridos en el país entero, evidencian que la minería limita el derecho al acceso en calidad y cantidad, oportuno, continuo y equitativo del agua a las comunidades y poblaciones que se encuentran en las proximidades a los proyectos mineros.

POR LO TANTO:
EN ESTE DÍA, NO OLVIDES QUE EL AGUA ES UN RECURSO VITAL FINITO, QUE ES UN DEBER DE TODOS PRESERVARLA (calidad) y CONSERVARLA (cantidad). QUE EL ACCESO AL AGUA SEGURA Y OPORTUNA ES UN DERECHO UNIVERSAL TANTO PARA LOS SERES HUMANOS COMO PARA EL MANTENIMIENTO DE LOS ECOSISTEMAS Y QUE ES URGENTE DESARROLLAR Y ADOPTAR UNA NUEVA CULTURA DEL AGUA QUE PERMITA EL DESARROLLO EQUITATIVO Y SOSTENBILE PARA TODAS Y TODOS LOS QUE HABITAMOS ESTE PLANETA.

“EL AGUA ES LA VIDA”



1 PENUD (2006). “Resumen Informe Sobre el Desarrollo Humano 2006. Más Allá de la Escasez. Poder, pobreza y la crisis mundial del Agua”. Pág. 12

2 PODIUM. Modelo que intenta proyectar la disponibilidad y la demanda como una restricción específica.

 

Publicación producida por Red Verde Perú y
auspiciada por Comunicaciones Aliadas