Boletín Nº 26
Lima, 26 de agosto de 2008
 




 
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Cuenca del Canipaco en peligro por uso de cianuro
Por César Cárdenas Javier, comunicador social, Proyecto Incidencia en Política y Cultura de Paz

Corihuarmi es el proyecto minero de oro más grande de Junín, ubicado en la frontera tripartita de los departamentos de Junín, Huancavelica y Lima. Se calcula que se extraerán 35,000 onzas de oro por año durante los cuatro años y medio que tomaría la explotación del área de concesión a la empresa Minera IRL Limited, de capitales australianos.

El Estudio de Impacto Ambiental (EIA) —realizado en mayo del 2006 por la consultora Vector Perú— indica que el proyecto “está ubicado en las cabeceras del río Mantaro; el agua abunda en la zona [por afloramiento natural]; el sistema de drenaje está formado por las lagunas Coyllorcocha, Huichicocha y Yanacocha”, que conforman los ojos de agua, lugar de hábitat para aves migratorias, la más cercana a la Reserva Paisajística Nor Yauyo Cochas.

La empresa minera hace uso del agua de la laguna Coyllorcocha para usarla en un “pad de lixiviación”. Deposita el mineral extraído de las vetas y lo rocía con una solución de cianuro, luego del cual extrae oro y plata que pasan a ser separados mediante un proceso químico.

A pocos metros de la planta y de la poza de lixiviación se encuentra el río Chacote, hacia donde drenan las aguas ácidas, producto de la remoción de tierras del área del proyecto. Este río es tributario del río Aimaraes y el río Las Vírgenes, que a su vez llegan al río Canipaco y luego al Mantaro.

El EIA señala que el proyecto tiene impactos negativos como la migración de la población de vizcachas que habitan en la zona, impactos potenciales a largo plazo sobre la calidad del agua a raíz de la remoción de tierras, cambios de la topografía por el tajo abierto y rellenado parcial de un valle a causa de un botadero hacia la laguna Ujujuy.

Al inicio de este año, las 32 comunidades campesinas de la zona, las municipalidades que se ubican en la cuenca del Canipaco y el Fre.nte de Defensa Medioambiental de la Zona Alta de Huancayo y Huancavelica (FEDEMZAHH) pusieron su voz en alerta sobre el incumplimiento de los compromisos asumidos por la empresa minera y los impactos ambientales negativos que ya se evidencian sobre los ecosistemas.

El Proyecto Corihuarmi se ubica en la zona alta de la cuenca del río Canipaco y su área de influencia pertenece a las comunidades campesinas de Atcas (provincia de Yauyos, Región Lima) y Huantán (provincia de Huancayo, Región Junín).

Corihuarmi en español significa mujer de oro, y no es para menos. El metal precioso en los últimos meses alcanzó un pico en su precio internacional, sobrepasando los US$1,000 por onza, riqueza que no es compartida con las comunidades del Canipaco, quienes sólo ven pasar pesadas maquinarias dañando sus angostas carreteras.

Aunque mediante la tecnología de lixiviación, el cianuro supuestamente no impactará en la zona, el empleo de esta sustancia para la extracción de oro es altamente peligroso debido a que tiene una propiedad tóxica que genera deficiencias en el organismo de los seres vivos, por lo que es importante realizar monitoreos de la calidad del agua.

Luego de hacer una inspección en la zona, Ricardo Borja Castro, presidente de la Asociación de Alcaldes del Canipaco señaló: “Nosotros estamos muy preocupados sobre este tema, porque de manera muy frecuente cambia el color del río, sobre todo la turbidez del río en todo su recorrido”.

“No se ha podido precisar dónde exactamente se inicia la contaminación, pero cambia el color de las aguas en la unión del río Chacote y del río de La Virgen”, agregó.
Es por ello que las comunidades del distrito exigen que se implemente el monitoreo participativo de las aguas que fluyen del área de intervención del Proyecto Corihuarmi.

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Publicación producida por Red Verde Perú y
auspiciada por Comunicaciones Aliadas