Boletín Nº 24
Lima, 08 de julio de 2008
 




 
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Entrevista con geógrafo estadunidense Matt Himley
“Hay que fortalecer las organizaciones sociales”

Por Maritza Heredia - RECOEDA

Matt Himley, de 33 años, llegó a Ancash en octubre del año pasado para investigar las relaciones entre comunidades y empresas mineras en los Andes del Perú. Su objetivo era elaborar un estudio para obtener un doctorado en Geografía de la Universidad de Syracuse.
Decidió dejar Vermont, EEUU, y concentrarse en un grupo de gente que al principio lo recibió con mucha desconfianza, pero que algunos meses después hasta le piden consejos. Himley conversó con
Maritza Heredia, de RECOEDA, a quien comentó que lo más difícil de visitar las comunidades es levantarse temprano, y piensa que para mejorar las relaciones entre comunidades y empresas se necesita mucha imaginación y una gran dosis de unión.

Desde su experiencia en el trato con empresas mineras y comunidades, ¿cómo describirías las relaciones entre estos actores?
Es una relación complicada, porque la minería tiene un impacto en lo social y ambiental. La minería trae beneficios pero también riesgos y, sobre todo, genera expectativas y oportunidades a través de los programas de apoyo social que implementa o con el canon minero. Sin embargo, muchas veces estas expectativas no son cubiertas plenamente, tal vez por eso en algunas comunidades la gente sigue con la idea que les gustaría tener más beneficios de los que recibe.

Según los últimos reportes de la Defensoría del Pueblo, actualmente en el Perú existen aproximadamente 70 conflictos mineros, entre los activos y los que se están gestando. ¿Cuáles son las causas de estos conflictos?
Cada conflicto tiene una causa específica, pero también causas generales. En las causas especificas, tal vez las empresas no tienen una adecuada política de relaciones con las comunidades, y falta mucho que hacer respecto a la participación ciudadana en la toma de decisiones ¿Qué, cómo, dónde, y de que manera desarrollar proyectos? Muchas veces los comuneros sienten que las minas llegan con autorización del Estado y simplemente ellos no tienen poder para decidir en cuanto a su desarrollo.

Respecto a las causas generales, en el Perú la nueva generación de la minería no usa mucha mano de obra, al contrario usa alta tecnología y afecta el medio ambiente, es decir impacta el ambiente local y por tanto genera mucha incertidumbre. Por otro lado, también el incumplimiento de compromisos por un periodo largo puede generar conflictos.

¿Cómo se podrían mejorar las relaciones entre el Estado, las comunidades y las empresas mineras?
Existen varias propuestas, una manera podría ser trabajar en la toma de decisiones acerca de la minería. Existen mecanismos de participación regulados pero habría que preguntarse si realmente funcionan, tal vez habría que mejorarlos, al final eso es democracia, todos tienen derecho a participar.

Hay otras propuestas: repartir acciones entre los comuneros, para que también ellos puedan ser propietarios de una parte de la mina, recibir utilidades de las minas y por último también se tiene que respetar la opción de una comunidad o región a decirle no a la minería, a través de un proceso democrático.
Las decisiones pensadas en el grupo siempre son mejores que las individuales, y a los representantes mineros, [les diría] que es mejor hacer promesas cuando éstas puedan ser cumplidas.

En los últimos años han surgido movimientos de pueblos indígenas así como de comuneros en defensa de sus derechos ¿Qué le parece la intervención de estos nuevos actores sociales?
Creo que con toda la legislación que existe a nivel internacional, si los movimientos indígenas se unieran para proteger los derechos de los pueblos originarios ganarían mucho. Sin embargo, si comparamos por ejemplo la CONACAMI [Confederación Nacional de Comunidades Afectadas por la Minería] con organizaciones como las de Ecuador, éstas últimas tienen una estructura sólida que les permite movilizaciones sociales fuertes. En cambio en el Perú no veo esta capacidad de convocatoria. Tal vez habría que fortalecer a las organizaciones sociales.

Recientemente se ha creado el Ministerio del Ambiente, muy reclamado desde hace años por la población. ¿Qué le parece esta iniciativa?
Es una decisión apresurada; el gobierno debió tomarse más tiempo porque es un ministerio complicado. Sin embargo, la idea de tener un Ministerio del Ambiente es buena porque la gestión de recursos como existía antes, con el Ministerio de Energía y Minas (MEM), fiscalizando y promoviendo la inversión minera o con la evolución de OSINERG a OSINERGMIN [Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería] fue un buen paso, pero en general como idea me parece buena.

Finalmente, a menudo se critica los reclamos de los comuneros, y se dice que el tema ambiental es utilizado para esconder otros intereses.
Es que no es fácil separar un asunto económico y laboral, de uno ambiental. Por ejemplo, si eres una campesina, y usas el agua para riego, pero a raíz de la intervención de la mina hay un cambio en el agua, es un asunto ambiental, pero si el agua te sirve para comer o vender las papas o habas, eso afecta tu economía. Entonces es difícil separar los temas, para mi el asunto es integral y así debe ser tratado.

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Publicación producida por Red Verde Perú y
auspiciada por Comunicaciones Aliadas