Sᢡdo, 19 de Octubre, 2019
Sección de suscriptores(as) Identificación Contraseña
PERÚ
No disminuye nivel de deforestación en cuatro años
Milton López Tarabochia
19/07/2019
Envíe un comentario Imprima el texto de esta página

Se han perdido más de 150,000 Ha de bosques primarios por año entre 2015 y 2018.

Bosques húmedos amazónicos son irremplazables como almacenes de carbono. Pequeña agricultura indiscriminada, actividad ganadera descontrolada y minería ilegal son las causas principales de pérdida de bosques primarios o nativos.

Perú cumple cuatro años con un nivel de deforestación que no quiere disminuir desde el 2015. Según información actualizada a junio del 2019 del portal Geobosques del Ministerio del Ambiente (MINAM), entre el 2015 y el 2018 la Amazonia peruana perdió un promedio de más de 150,000 Ha de bosques primarios por año. Este tipo de deforestación afecta al ecosistema boscoso húmedo amazónico del país.

Según el MINAM, del 2001 al 2015 desaparecieron más de 1.8 millones de hectáreas de bosques, lo que equivale a un promedio de 120,000 Ha de pérdida cada año. Esa media se disparó en más de 30,000 Ha en los últimos cuatro años.

Estas cifras solo se refieren al bosque virgen, es decir, aquel que no había sido intervenido por la actividad humana. Si extendemos más el panorama, el total de bosque deforestado asciende a más de 200,000 Ha solo en el 2018, según cifras analizadas por el Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP) de la no gubernamental Asociación para la Conservación de la Cuenca Amazónica (ACCA).

Daniel Castillo, jefe del Área de Monitoreo de Bosques del MINAM, precisó a Noticias Aliadas que la data obtenida por el Estado peruano está basada en alertas tempranas satelitales que cada 16 días actualizan la información de la cantidad deforestada de bosque primario amazónico y otras variables.

“Aún se mantiene el escenario de deforestación de años anteriores como que el primer driver [causa] en Madre de Dios es la minería ilegal, mientras que en regiones como Ucayali, Huánuco y Pasco la actividad agrícola y ganadera son las más extendidas”, explicó Castillo.

Otras zonas afectadas por la pérdida de sus bosques son Loreto y Ucayali, agregó Castillo, donde la extracción de madera ilegal y los cultivos de grandes extensiones como de palma aceitera han restado grandes extensiones forestales. Los cultivos ilegales para el narcotráfico, ubicados a lo largo del río Putumayo, en la frontera entre Perú y Colombia, también están deforestando bosques primarios.

Apertura de carreteras
Revisando imágenes del estado de la deforestación actual en el Perú, Sidney Novoa, director del Sistema de Información Geográfica (SIG) y de Tecnología para la Conservación de ACCA, afirmó a Noticias Aliadas que si bien los focos de deforestación en el país no han variado mucho, sí han aparecido algunos puntos nuevos que preocupan a los expertos.

En las regiones de Ucayali y Huánuco existen grandes comunidades religiosas menonitas, descendientes de alemanes, que practican el cristianismo puritano y tienen una inclinación hacia la actividad agraria, alejados de la modernidad.

“Ellos buscan espacios alejados de la civilización moderna y están abriendo vías forestales que son utilizadas por los campesinos locales para llegar a sus cultivos”, comentó Novoa.

Las mencionadas vías forestales se abren a los costados de la carretera Federico Basadre, desde el distrito de Campo Grande (Ucayali) hasta Puerto Inca (Huánuco).

Otro punto donde la deforestación se está agudizando es un área protegida destinada a la actividad científica. Se trata del bosque de Macuya, que fue cedido a la Universidad Nacional de Ucayali (UNU) como área reservada en 1987 y en diciembre del 2018 elevó su categoría a una Concesión de Conservación. Desde el 2017 hasta junio del 2019 se han deforestado hasta 687.5 Ha debido a “una grave invasión de tierras para formar un asentamiento denominado Nueva Zelanda, cuya petición fue rechazada por el Gobierno Regional de Huánuco”, se informó en el reporte número 103 de ACCA, publicado el 10 de julio del 2019.

El ecólogo tropical y biólogo Ernesto Ráez, con amplia experiencia en el ecosistema amazónico, explicó a Noticias Aliadas que la deforestación del bosque primario amazónico significa más que unos cuantos árboles caídos; es el deterioro de un ecosistema del que depende el mundo. Este tipo de bosque amazónico que resguarda el Perú es la segunda región más extensa después de Brasil, según ACCA.

“Con la deforestación se está disminuyendo la alta capacidad de producir agua de los bosques por su participación en el ciclo de agua”, dijo Ráez. Esto se explica por la facultad de los árboles de transportar verticalmente el agua y transpirarla a la atmósfera, donde se convertirá en lluvia benéfica, a veces a grandes distancias. Con la desaparición de los bosques este ciclo hidrológico se rompe.

Calentamiento global
Raéz también se refirió a la deforestación como un agente que colabora con el calentamiento global. “Los árboles son grandes almacenes de carbono para el mundo” indicó. “Al talarlos, no solo se reduce la capacidad de la Amazonia para contener carbono, sino que a la vez también se libera el carbono que, previamente, tenían guardado. No olvidemos que al no existir bosque, también se pierde un hábitat para cientos de especies de la fauna y la flora amazónica”.

A diferencia de los antepasados peruanos que supieron usar el ecosistema donde vivían para cultivar y extraer los recursos que necesitaban para sobrevivir sin afectar el ambiente, en la actualidad la agricultura de pequeña y mediana escala (menor a las 5 Ha) es la principal causa de deforestación a nivel nacional. ¿Por qué lo que antes se hacía en armonía ahora es depredación?

“Porque existe un política agraria basada en el consumo excesivo de  agroquímicos y la agroexportación producto de la revolución verde iniciada en la década de 1950”, respondió contundente Ráez. Este tipo de políticas públicas han obligado a los numerosos campesinos de la costa, sierra y selva del Perú a usar químicos tóxicos que degradan el suelo. Cuando la tierra termina de morirse, se van a en busca de nuevos espacios.

“Imagínate, la fertilidad del suelo amazónico es poca, solo puede durar máximo unos tres años en promedio”, agregó Raéz.

Para Ráez, el Estado peruano debe promover una política agraria agroforestal, en la que no se prime el monocultivo en grandes extensiones. Además, con dicha práctica se podrán cambiar los patrones de cuidado de los cultivos por unos más naturales.

“Por supuesto, la corrupción también debe acabar”, manifestó Ráez, “porque existen muchos permisos que otorgan las direcciones regionales del Perú para cultivar en área prohibidas por el Gobierno central”. — Noticias Aliadas.


Compartir

Deforestación en el bosque de Macuya de la Universidad Nacional de Ucayali. / ACA/ACCA
Noticias Aliadas / Latinamerica Press
Información y análisis independientes de libre reproducción mencionando la fuente.
Contáctenos a: (511) 7213345
Dirección: Jr. Daniel Alcides Carrión 866, 2do. piso, Magdalena del Mar, Lima 17, Perú
Correo: webcoal@comunicacionesaliadas.org