Mié²£oles, 19 de Junio, 2019
Sección de suscriptores(as) Identificación Contraseña
ECUADOR
Semillas nativas: una producción marginal
Luis Ángel Saavedra
29/01/2019
Envíe un comentario Imprima el texto de esta página

Organizaciones campesinas locales recuperan semillas nativas pero la comercialización de sus productos aún está restringida a ferias semanales.

Chuquirimarca es un pequeño pueblo campesino en la serranía alta de la provincia de Loja, al sur del Ecuador. Allí sus habitantes son todos agricultores y tienen tres luchas activas: la defensa del agua, la oposición a la minería y la protección de las semillas nativas. Este pueblo es el corazón de la Red Agroecológica de Loja (RAL), conformada además por otros pueblos indígenas y campesinos de la provincia identificados con estas mismas luchas.

Para promover las semillas nativas, RAL mantiene ferias periódicas de intercambio de semillas y venta de productos agrícolas orgánicos. Las ferias prosperan en diferentes cantones de la provincia, algunas de ellas han recibido el apoyo de las autoridades locales y han logrado incursionar en la provincia vecina, la del Azuay.

Actividades similares a Chuquirimarca se gestionan en otros puntos del país, como en Cotacachi, declarado “cantón ecológico” en el año 2000, ubicado en la provincia de Imbabura, al norte del país y cuyo principal producto agrícola es el maíz. El cantón Cotacachi junto a su vecino, el cantón Otavalo, son de población mayoritariamente indígena y poseen la mayor variedad de maíz; sus fiestas principales precisamente se dan alrededor de la cosecha del maíz y la chicha (bebida tradicional indígena) es elaborada con una variedad de maíz de granos muy grandes, al que denominan “jora” y que ha dado nombre a estos festejos. En Imbabura, según el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), existen 1,049 Ha de maíz duro y 11,144 Ha de maíz suave.

Más al norte, en la provincia de Carchi, están otros pueblos que están recuperando su origen indígena, como en el cantón Espejo en donde han proliferado los cultivos de quinua y amaranto (kiwicha), dos cereales nativos de alto contenido nutritivo y que pueden convertirse en la base de la nutrición escolar ecuatoriana por su alto contenido de proteínas y su fácil digestión. De igual forma, en el cantón Mira, de esta misma provincia, se intensifican los cultivos de frijol por el pueblo afrodescendiente.

Para Benjamín Macas, habitante de Chuquirimarca y dirigente de la RAL, la agroecología es una filosofía de vida que presenta una alternativa de relación con la tierra. “Nos da frutos para nuestra subsistencia y a la vez la protegemos usando únicamente las semillas de esos frutos, sin modificarlas, sin agredirlas”, afirma Macas a Noticias Aliadas

Son múltiples los emprendimientos para la recuperación de las semillas nativas y su posicionamiento en el mercado agrícola. Hay pueblos, como Chuquirimarca, que han cubierto su mercado interno y, junto a los otros cantones agrícolas, intentan abastecer la ciudad de Loja. Pero estos emprendimientos son demasiado pequeños como para pensar en sustituir el mercado de alimentos de las grandes ciudades, pese a que algunos de sus barrios acogen ferias libres semanales en donde los campesinos pueden vender sus productos directamente al consumidor.

Trabas de la ley
Mientras indígenas y campesinos buscan proteger las semillas y fomentar el consumo de productos nativos a pesar de las dificultades para abastecer completamente los mercados locales, el gobierno del presidente Lenín Moreno es ambivalente en su discurso y se aleja cada vez más de las aspiraciones de quienes se denominan “guardianes de las semillas”.

En efecto, la Asamblea Nacional expidió la “Ley de Agrobiodiversidad, Semillas y Fomento de la Agricultura Sustentable” en mayo de 2017, luego de que se allanara a un veto presidencial del expresidente Rafael Correa (2007-2017), que modificó el proyecto original negociado por la Asamblea Nacional y algunas redes de organizaciones campesinas.

La ley original protegía los derechos colectivos de los pueblos indígenas y la propiedad sobre las semillas nativas, con lo que se garantizaba la producción agrícola orgánica, la soberanía y seguridad alimentaria. Una parte fundamental de esta ley era el fortalecimiento y conservación de semillas nativas, incluyendo sistemas para incentivar su producción y el libre intercambio nacional. Además, la norma contemplaba la creación de un banco de germoplasmas y centros de investigación que aseguraran la conservación de los recursos fitogenéticos del país.

Con esta ley se podía apoyar iniciativas privadas, como la de la Escuela de Ciencias Agrícolas y Ambientales (ECAA) de la Universidad Católica, sede Ibarra, cuyo Banco de Germoplasma conserva 650 semillas, de las cuales 14 corresponden a variedades de maíz duro y suave.

Finalmente, la ley original promovía la creación de asociaciones de agricultores, el fortalecimiento de la agricultura familiar y la realización de ferias y redes de intercambio de semillas campesinas entre pequeños agricultores. Esto último es lo único que se está cumpliendo, pero de manera marginal, pues solo se han logrado crear 206 redes denominadas “Circuitos Alternativos de Comercialización” y están vinculados al MAG.

Lo malo de la ley aprobada, según los campesinos, tiene que ver con la certificación de las semillas. “¿Cómo puede una semilla nativa ser certificada?”, pregunta Romelio Gualán, indígena kichwa saraguro y presidente de  Confederación Nacional Campesina. “De lo que conocemos, cuando se habla de semilla certificada se habla de semillas controladas por empresas transnacionales”, afirma Gualán. La ley establece que la comercialización y el transporte de semillas será factible únicamente con semillas certificadas”.

La preocupación de Gualán se profundiza al analizar la decisión de Correa de abrir la puerta a las importaciones de semillas modificadas genéticamente.

Ecuador es un país libre de productos transgénicos, así lo establece la Constitución en el artículo 401. Sin embargo, Correa vetó parcialmente la ley presentada por la Asamblea y modificó los artículos 56 y 57 que prohibían el ingreso al país de semillas y cultivos transgénicos, planteando la adquisición de estas semillas para fines investigativos. La Asamblea Nacional finalmente aprobó la ley con esta modificación.

“La puerta está abierta porque las investigaciones solo pueden ser para producir semillas modificadas y ponerlas en el mercado”, dice Gualán a Noticias Aliadas y añade: “las semillas modificadas son patentadas y los campesinos no podrán usarlas libremente”.

Macas es más radical en su apreciación: “La ley fomenta y protege el agronegocio y a los campesinos nos deja la producción y los mercados marginales. Con esto la soberanía alimentaria está muerta”, dice Macas.

Quinua en reemplazo del trigo
El gobierno ha iniciado un nuevo plan que contempla la entrega de semillas certificadas de quinua y trigo a unas 10 organizaciones que agrupan a más de 150 campesinos en el norte de la provincia de Imbabura. El MAG entregó ya 432 quintales de semillas para el cultivo de 35 Ha de tierra. Este programa se complementaría con acuerdos con la industria molinera nacional, con lo que se estaría garantizando la comercialización.

De igual forma, el MAG entregó 380 quintales de trigo en la provincia del Carchi, que se distribuyeron entre 24 pequeños productores para sembrar 95 Ha. La propuesta gubernamental es sustituir las importaciones de trigo para nivelar la balanza comercial y la diversificación de la dieta alimenticia con el ingreso de la quinua.

A futuro, los planes gubernamentales contemplan la producción de 25 alimentos a escala nacional, entre los cuales se encuentran productos como el frijol, quinua, brócoli, camote dulce, yuca, café, cacao, jengibre, aloe vera, coco, sorgo y cáñamo, entre otros.

Lo curioso del plan es que junto a los funcionarios gubernamentales que lo promueven, aparecen empresarios interesados ya en comprar la cosecha de antemano. Por ejemplo, la empresa INAGROFA, que exporta productos agrícolas hacia Europa y EEUU, ofreció pagar US$60 por quintal de quinua blanca. Si esto sucede, el plan de sustitución de importaciones para el abastecimiento de mercados locales perdería su finalidad y la producción de quinua blanca se iría al extranjero.

De igual forma, los emprendimientos pequeños se enfocan más en los mercados extranjeros y buscan colocar sus productos en cadenas comerciales etiquetadas como “productos orgánicos” o “comercio justo”, pues con estas redes tienen mayores ingresos que en los mercados locales, en los que el único apoyo que tienen de las autoridades nacionales o regionales es la entrega de carpas, mesas y sillas plásticas para la realización de las ferias libres. —Noticias Aliadas.


Compartir

En Otavalo, productores indígenas promueven el intercambio de semillas nativas. /http://agroecologiaecuador.blogspot.com
Noticias Aliadas / Latinamerica Press
Información y análisis independientes de libre reproducción mencionando la fuente.
Contáctenos a: (511) 7213345
Dirección: Jr. Daniel Alcides Carrión 866, 2do. piso, Magdalena del Mar, Lima 17, Perú
Correo: webcoal@comunicacionesaliadas.org