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SURINAM
Masivas movilizaciones contra el gobierno
Noticias Aliadas
22/06/2016
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Miles de personas salieron a protestar en Paramaribo por alza del costo de vida.

El programa de reducción del déficit fiscal, aplicado en octubre del año pasado por el gobierno surinamés a pedido del Fondo Monetario Internacional (FMI) y que se materializó en la reducción de los subsidios a las empresas eléctricas que derivó en el alza automática de las tarifas, desencadenó masivas protestas en mayo y junio. Desde 1972 se aplicaba una política de subsidio al costo de la electricidad para el consumidor final.

Tanto partidos de la oposición, como organizaciones sindicales y del sector privado se habían opuesto públicamente a esta medida del gobierno. Aunque el alza de la factura eléctrica —del 60% para los 6 primeros meses, y luego dos incrementos de 20% en fases de tres meses— fue la gota que derramó el vaso, los manifestantes en las calles también se quejaban de que tras la devaluación del dólar surinamés de 25% realizada en noviembre del 2015 y de cerca del 27% en marzo, la vida se había vuelto mucho más cara.

Tras la decisión del gobierno de reducir los subsidios, el FMI aprobó a fines de mayo un Stand-By arrangement —un acuerdo de préstamo— por US$478 millones para apoyar el programa de reforma económica del país con el fin de mejorar la capacidad de Surinam de resistir choques económicos de envergadura. En efecto, el contexto económico global hostil, conjugado al cierre de la refinería de aluminio Suralco, había hundido al país en una recesión económica.

La economía de esta antigua colonia holandesa de 550,000 habitantes se basa en la extracción de bauxita, oro y petróleo, y producción de aluminio, que constituyen el 85% de las exportaciones. Esto hace que la economía del país, el más pequeño de América del Sur, sea sumamente vulnerable a la variación de los precios internacionales de los minerales.

“Numerosos trabajadores públicos, pensionistas, personas con discapacidad, entre otras, que se han convertido en víctimas de la actual crisis financiera y económica, se encuentran en una grave situación económica y deben ser compensados inmediatamente por la inflación”, señalaron los manifestantes en un petitorio presentado al Parlamento en el que aseguran que la inflación se ha incrementado en 46%, a la vez que la moneda nacional pierde su valor día a día debido a la “incompetente política monetaria del gobierno”.

 Controversia en torno a Bouterse

En agosto pasado, el presidente Dési Bouterse juramentó para un segundo mandato consecutivo de cinco años. Bouterse, un exsargento de 70 años, encabezó en 1980 un golpe de Estado, conocido como “el golpe de los sargentos”, que derrocó al presidente Johan Ferrier (1975-1980), el primer mandatario de Surinam tras la independencia de Holanda. Ferrier fue reemplazado por Henrick Rudolf Chin A Sen (1980-82) quien gobernó hasta 1982 cuando fue destituido por un consejo militar controlado por Bouterse. Lo sucedió L.F. Ramdat Misier, quien presidió el país entre 1982 y 1988, pero fue Bouterse quien mantuvo el control de ese periodo considerado como dictadura.

Recién en el 2010, Bouterse fue elegido democráticamente. El mandatario tiene un juicio pendiente en su país por el asesinato de 15 opositores políticos en 1982. En diciembre, la Corte Superior de Surinam reabrió el juicio por este caso a pesar de la existencia de una ley de amnistía aprobada en el 2012 que detuvo todos los procesos judiciales en contra de Bouterse.

El mandatario también ha sido acusado de ser el autor intelectual de la masacre de Moiwana, ocurrida el 29 de noviembre de 1986 en la que murieron 35 personas, en su mayoría mujeres y niños. En 1999 fue condenado en ausencia en Holanda por cargos de tráfico de drogas, pero no fue extraditado y mantiene su inmunidad como jefe de Estado dentro de su país. Sin embargo, se mantiene una orden de captura internacional en su contra lo que le impide dejar territorio surinamés bajo riesgo de ser arrestado. Además, su hijo Dino Bouterse fue condenado en el 2013 en EEUU a 16 años de prisión por varios delitos incluyendo tráfico de drogas y armas.

No obstante estas acusaciones, Bouterse ha mantenido una gran popularidad en su país, lo que le permitió ganar las elecciones del 2015. En su pasado mandato implementó una serie de programas de bienestar social, educación universitaria gratuita y proyectos de infraestructura social que le dieron un importante respaldo, particularmente entre la población más joven.

  A pesar de las protestas, y gracias a la mayoría absoluta de la cual goza en el Parlamento, Bouterse pudo llevar a cabo las reformas económicas promovidas por el FMI. Noticias Aliadas.

 

 

 


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