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AMÉRICA LATINA
Glifosato sería cancerígeno
Noticias Aliadas
17/04/2015
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Investigación concluye que el herbicida más vendido en el mundo causa daños a la salud humana.

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud, anunció el 20 de marzo la inclusión del glifosato, el herbicida más usado en el mundo, como “probablemente cancerígeno”.

En su informe, la IARC señaló que se evaluó “la carcinogenicidad de cinco pesticidas organofosforados” entre los que se encuentran el herbicida glifosato y los insecticidas, malation, diazinon, tetraclorvinfos y paration.

“El glifosato es el herbicida de mayor producción mundial”, sostiene la IARC. “Su principal uso está en la agricultura. El uso agrícola del glifosato ha aumentado considerablemente a partir del desarrollo de cultivos genéticamente modificados para que sean resistentes a este herbicida. También se utiliza en aplicaciones forestales, urbanas y domésticas. Se ha detectado glifosato en el aire durante las fumigaciones, en el agua y en los alimentos. La población que vive cerca de las zonas fumigadas es la más expuesta”.

En su investigación, realizada desde el 2001 en humanos, animales de laboratorio y células, la IARC encontró que el glifosato —conocido por su nombre comercial Roundup— “causó daños en el ADN y en los cromosomas de las células humanas”. Además, un estudio entre residentes de una comunidad reveló “incrementos en los marcadores sanguíneos de daño cromosómico (micronúcleos) luego de que fueron rociados con fórmulas de glifosato en los alrededores”.

Según Javier Souza Casadinho, coordinador regional de la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas en América Latina (RAP-AL), el glifosato se usa en la producción de “cereales y oleaginosas, nogales, manzanas, tabaco, hortalizas, naranjas, yerba mate, cultivo de pino y eucalipto”.

“Hemos documentado cómo se incrementó el uso de glifosato en relación a la expansión de la superficie agrícola con la soja transgénica y la aparición de resistencias a este herbicida entre las plantas silvestres”, agregó.
Tras conocer los resultados de la investigación de la IARC, Hugh Grant, gerente general de la transnacional Monsanto, fabricante del glifosato, calificó el informe de la IARC de “ciencia basura” y demandó a la instancia internacional que se rectificara.

En un comunicado, Monsato afirmó que “todos los usos registrados del glifosato son seguros para la salud humana y respaldados por una de las más amplias bases de datos del mundo que se ha compilado sobre salud humana en relación a un producto agrícola. De hecho, cada herbicida a base de glifosato en el mercado cumple con rigurosos estándares establecidos por las autoridades regulatorias y de salud para proteger la salud humana”.

“Creemos que las conclusiones sobre un asunto tan importante como la seguridad humana no deben ser sesgadas, sino basadas exhaustivamente en ciencia de calidad que se adhiere a las normas reconocidas internacionalmente. Nos unimos a otros en considerar el proceso de IARC y su informe con un fuerte escepticismo. IARC has ido criticada anteriormente por su procedimiento como por el sesgo demostrado”, sostiene Monsanto.

Muerte y devastación
Sin embargo, hay hechos que ponen en entredicho las afirmaciones de Monsanto. Las aspersiones indiscriminadas con glifosato que se realizan desde hace más de dos décadas en Colombia para eliminar los cultivos de coca también afectan los productos alimenticios que siembran campesinos y comunidades indígenas en los alrededores. A fines de marzo, avionetas fumigaron parcelas sembradas con coca en Puerto Libertador, en el norteño departamento de Córdoba, y a la vez destruyeron cultivos de yuca y ñame. El agroquímico cayó sobre Jader Andrés Paternina, de 22 años, quien se encontraba realizando labores agrícolas, produciéndole una intoxicación que acabó con su vida.

El gobierno colombiano ha defendido el programa de fumigación, financiado principalmente por EEUU, señalando que gracias a las aspersiones con glifosato los cultivos de coca pasaron de 163,000 Ha en el 2002 a 48,000 Ha en el 2013. Sin embargo, la revista Semana señaló que entre 1999 y el 2014 se han fumigado con glifosato 1.7 millones de Ha de coca.

En el 2008, Ecuador denunció a Colombia ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya por realizar fumigaciones aéreas en la zona de frontera, causando daños ambientales y a la salud de sus habitantes. En el 2013, ambos países llegaron a un acuerdo en el cual Colombia se comprometió a no fumigar a más de 10 km de la frontera y entregar US$15 millones como indemnización.
—Noticias Aliadas.


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