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BRASIL
Protestas logran atención del gobierno
José Pedro Martins
19/07/2013
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Presidenta Dilma Rousseff acusa golpe y anuncia reforma política y mejoras en salud y educación.

Aunque el aumento de los precios del transporte público en São Paulo fue el detonante de las masivas movilizaciones desarrolladas en todo Brasil durante junio, una de las principales motivaciones es una reforma política que modifique los canales de participación popular en las decisiones sobre la esfera pública.

“Lo que me llama la atención es que, por primera vez desde el fin de la dictadura, veo sectores populares en las calles exigiendo a los poderes establecidos, sobre todo al Ejecutivo y al Legislativo, mayor respeto por el bien público. Es la primera vez que veo una movilización de masas tan grande sin una dirección directa de los partidos políticos o de la Iglesia, dijo el filósofo Roberto Romano, profesor de la Universidad Estatal de Campinas, a la revista de la institución.

A fines de mayo, el alcalde de la ciudad de São Paulo, Fernando Haddad, del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), el gobernador del estado de São Paulo, Geraldo Alckmin, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), anunciaron que desde el 2 de junio entrarían en vigencia nuevas tarifas para los buses, trenes y metro. El aumento sería de 3.00 reales (US$1.44) a 3.20 ($1.55).

Una manifestación contra dicho aumento se produjo el 3 de junio, con el bloqueo de una carretera en São Paulo por miembros del Movimiento Pase Libre (MPL), que lucha por un trasporte público gratuito y de calidad. La siguiente semana tuvieron lugar nuevas manifestaciones, con grandes caminatas en el centro de la ciudad de São Paulo, la mayor ciudad del país y sede de una región metropolitana con 20 millones de habitantes.

A partir de entonces, millones de personas salieron a las calles en todo el país para demostrar su insatisfacción con el sistema político, la corrupción, la violencia, las malas condiciones de la salud y la educación, del transporte público, hasta su insatisfacción con la forma en que se viene realizando la preparación de la Copa Mundial de Fútbol 2014, que será en Brasil. El campeonato consumirá por lo menos 29 millardos de reales (cerca de $14 millardos) y la mayor parte será en inversiones en estadios y mejoras en aeropuertos, pero no se han concretado los esperados proyectos de mejora en la movilidad urbana en las grandes ciudades brasileñas.

Millones en las calles
Se trató de la manifestación más grande de Brasil desde 1992 —cuando una campaña popular llevó a la destitución del presidente Fernando Collor de Mello (1990-92) por corrupción—, y que ya ha dado lugar a varias transformaciones en el panorama social y político del país, y que deben tener gran repercusión en las elecciones de octubre del 2014, para elegir presidente de la República, gobernadores estaduales, senadores, diputados federales y diputados estaduales.

La mayoría de los que salieron a las calles en 1992 y este año eran jóvenes estudiantes, justamente los que se sienten menos representados por las actuales instituciones y los más afectados por el desempleo y por la ola violencia que ya ha ocasionado más de 1 millón de asesinatos en el país desde 1980. Según el Mapa de la Violencia 2012, elaborado por el Instituto Sangari con base en datos oficiales del Sistema de Informaciones sobre Mortalidad, dependiente del Ministerio de Salud, solamente entre los jóvenes de 15 a 24 años hubo más de 200,000 homicidios entre el 2000 y el 2010. La tasa de asesinatos entre jóvenes es más del doble de las tasas observadas en otros grupos de edad.

La violencia endémica, presente en las grandes ciudades brasileñas, pero que también se está extendiendo en ciudades más pequeñas en los últimos años, es una de las causas de la insatisfacción popular con el gobierno federal pero también con los gobiernos estaduales, que son los responsables de la seguridad pública según la Constitución vigente de 1988.

El 17 de junio, la policía reprimió una gigantesca manifestación que causó lesiones a periodistas, llevando a la gran prensa a mantener una cobertura más comprensiva con el MPL y otros grupos y organizaciones que se sumaron a la movilización popular.

Pero el apogeo de la movilización se produjo el 20 de junio, con millones de personas en las calles. Al día siguiente la presidenta Rousseff hizo un pronunciamiento en la red nacional de radio y televisión, señalando ya acciones en las áreas de salud, educación y reforma política. El 24 de junio la presidenta celebró una reunión con todos los gobernadores estaduales y alcaldes de las principales ciudades, para proponer un pacto nacional por la movilidad urbana, con mejoras en el transporte colectivo y en otras áreas.

 “Para sumar esfuerzos, necesitamos llamar a los gobernadores y a los prefectos [alcaldes] hacia un gran pacto para la elaboración de un plan nacional de transporte, de educación, y traer, de inmediato,  médicos extranjeros para ampliar la atención en el Sistema Único de Salud”, dijo  Rousseff.

Medidas políticas y sociales
A partir de entonces, los precios de las tarifas de buses metro y trenes urbanos se redujeron para 70% de la población de las grandes ciudades brasileñas, lo que supone unos 50 millones de personas. El Congreso Nacional, que ha sido ampliamente criticado por la vinculación de parlamentarios con actos de corrupción, aprobó medidas populares. El 26 de junio aprobó un proyecto que considera la corrupción como un crimen atroz. El 2 de julio aprobó un proyecto que destina 75% de las regalías de la exploración de petróleo en el presal —intervalo de rocas en la franja costera que se extiende por debajo de una extensa capa de sal— a educación y 25% a salud.

Representantes de la Confederación Nacional de Trabajadores de la Agricultura, el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), Vía Campesina y la Federación Nacional de Trabajadores  y Trabajadoras en la Agricultura Familiar, se reunieron el 5 de julio con Rousseff y le demandaron menor burocracia y mayor rapidez en la ejecución de políticas para el campo.

“Es urgente y necesario que el gobierno se desburocratice. El diálogo solo no basta, tiene que haber ejecución de las políticas”, sostuvo Alexandre Conceição, de la Coordinación Nacional del MST.

El 8 de julio, el gobierno anunció la creación de nuevas escuelas de medicina en 60 ciudades en las que no existen y la extensión de la duración de la carrera de los actuales seis a ocho años, lo que supondrá la apertura de 3,615 puestos de trabajo en medicina hasta el 2017.

Durante dos años, los estudiantes tendrán que trabajar para el Sistema Único de Salud para poder graduarse. Igualmente se prevé la contratación de médicos por 10,000 reales ($4,430) mensuales para trabajar en el sistema de salud pública, incluidos extranjeros que estén interesados en ocupar vacantes no ocupadas por médicos brasileños. Estas medidas forman parte del Programa Más Médicos, una de las acciones del gobierno de Rousseff motivadas por la gigantesca movilización.

Pero con certeza los dos cambios principales serán en términos de la cultura política y en relación con las elecciones del 2014. La población brasileña vio que salir a las calles puede llevar a transformaciones importantes en las estructuras políticas, sociales y económicas. Y en cuanto a las elecciones, el cuadro ha quedado marcado por enormes dudas.

También para octubre del 2014 se podrían convocar elecciones separadas para una Asamblea Nacional Constituyente, dedicada exclusivamente a discutir una amplia reforma política en el país, lo que llevaría a modificaciones en la Constitución de 1988, tal como lo aludió la presidenta Rousseff tras las masivas manifestaciones.

“Corresponde a todos nosotros, ciudadanos y ciudadanas, seguir exigiendo del gobierno y de los poderes constituidos una forma democrático-participativa de gobernar, donde los ciudadanos y ciudadanas sean no sólo oídos, sino que tengan la posibilidad de participar en las decisiones, en lo que se refiere a su vida, su bienestar, los servicios públicos, y por lo tanto, con respecto a la política económica, que afecta su trabajo, sus ingresos, sus impuestos, su futuro”, afirmó Ivo Lesbaupin, de la dirección ejecutiva de la Asociación Brasileña de Organizaciones No Gubernamentales.
—Noticias Aliadas.


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La más grande manifestación popular realizada en la historia de la ciudad de Campinas se sumó a las movilizaciones de masas que el 20 de junio remecieron todo Brasil. (Foto: Adriano Ros
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