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CUBA
Economía en movimiento
Lídice Valenzuela
04/04/2013
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Reformas y cambios económicos permitieron el surgimiento de unos 400,000 trabajadores privados.

Dos años después del inicio de las reformas del modelo socioeconómico cubano, cabe preguntarse: ¿Se han observado cambios sustanciales en la vida de esta nación caribeña de 11 millones de habitantes? ¿Qué falta para que la economía avance al ritmo acelerado que reclama una población en su mayoría desgastada por el bloqueo económico, financiero y comercial de EEUU, los errores internos y la dependencia de otras naciones?

Para no crear falsas expectativas, el presidente Raúl Castro advirtió en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) en abril del 2011: “Vamos a actuar sin prisa, pero sin pausa”, lo cual significa que concluyó —al menos oficialmente— la época de la improvisación y el descontrol económico.

En ese contexto, la apertura a la iniciativa privada va marcando el rumbo de la política nacional.
Es historia aún cercana que durante el llamado Periodo Especial de la economía —instaurado para enfrentar la crisis que se desencadenó tras la caída del campo socialista europeo a fines de los años 80— se buscó el retorno al negocio particular, pero limitado a dos renglones: el arrendamiento de viviendas y la apertura de mini restaurantes llamados Paladares, que terminaron cerrando en su mayoría por trabas estatales indicadoras de una contradicción más política que económica. Ahora proliferan de nuevo en todas las ciudades.

En el 2011, y acorde con los postulados del VI Congreso, el trabajo privado reapareció para impulsar la semiparalizada economía, pero todavía con frenos inherentes a una resistencia interna a los cambios por  parte de algunos funcionarios estatales.

Un año antes, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social había puesto en vigor la Resolución N° 35 que permitió el libre movimiento de 181 actividades, incluyendo oficios y profesiones de distinto rango que abarcan desde profesores de disímiles niveles educativos hasta barberos y trabajadoras del hogar. Unas 400,000 personas están involucradas en esta estrategia.

Aún con un mínimo aporte al producto interno bruto (PIB) —alrededor de un 10%—, el sector particular, en cambio, libera al Estado de pequeños servicios e intenta revertir la tensa situación de la agricultura, sin respuesta a la alimentación del pueblo, un asunto considerado por Castro “de seguridad nacional”.

Actualmente hay varias formas de gestión privada que sobresalen: alquileres en viviendas, transporte de carga y pasajeros, elaboración de alimentos, vendedores ambulantes de productos agrícolas. Ocupa un lugar vital el arriendo de tierras en usufructo a unos 176,000 agricultores, quienes tampoco logran aún niveles productivos altos por razones atribuibles, en buena medida, a deficiencias oficiales, como la garantía de utensilios de labranza, transporte para las cosechas y bajos precios por las producciones.

Obligaciones tributarias
Los delegados al VI Congreso del PCC discutieron como único punto la economía nacional. El debate trajo como resultado la aprobación —previamente discutidos y enriquecidos por el pueblo— de los “Lineamientos económicos y sociales del Partido y la Revolución”, documento rector de todos los cambios, que incluye más de 300 reformas.
Pero, aseguró Marino Murillo, vicepresidente del Consejo de Ministros, ante periodistas en marzo del 2012, “hay que continuar perfeccionando la implantación de los lineamientos”, dados los obstáculos ya identificados.

Aunque la población comprende las necesidades oficiales, se declara insatisfecha por los altos precios impuestos por los aquí llamados “cuentapropistas”. Hay variantes muy costosas para el bolsillo medio de los empleados estatales, que ganan diariamente en promedio unos 10 pesos (una de las dos monedas oficiales, junto con el CUC, el peso cubano convertible). Entre ellos están el servicio de taxis, los Paladares, el vestuario y productos para el hogar.

Otra delicada situación se crea cuando el comercio mayorista no logra una entrega sostenida de productos a los negocios particulares. Estos se ven obligados a comprar en el mercado minorista que abastece a la población, acaparando los productos de consumo familiar. Desde hace unos tres años, alimentos básicos se venden fuera de la llamada Libreta de Abastecimiento, como huevos, carne de cerdo, pan, queso o puré de tomate.

Para algunos expertos la aparición del negocio privado está vinculada con el proceso de reordenamiento laboral en el sector estatal, iniciado en octubre del 2011, que dejó disponibles a 340,000 trabajadores.  Pero no todos comparten esta idea.

“El rebrote privado carece de vínculo con el reordenamiento laboral, un proceso encaminado hacia una mayor eficiencia en la fuerza de trabajo, que considera las peculiaridades, condiciones y alternativas de empleo de los diferentes territorios. La reubicación de los disponibles se hace en el propio sector estatal, y en menor medida en el sector privado”, indicó a la televisión cubana Ariel Terrero, especialista en temas económicos.

Experiencias en el sector privado
Karelia Sopena arrienda desde 1997 una habitación en su casa del barrio Nuevo Vedado, cuando el sistema tributario daba sus primeros pasos en Cuba.

“Los gravámenes eran excesivamente altos”, dice a Noticias Aliadas. “Entonces me cobraban por mes más de 200 aunque careciera de clientes. Con la Ley del Sistema Tributario de este año”, comenta, “ahora pago 35 CUC mensuales, mientras cobro por el espacio 35 CUC diarios”.

En la florería “Angélica”, local alquilado al Estado en el municipio de Playa, seis contratados laboran 12 horas en días alternos. Ellos pagan dos tributos mensuales: la licencia de trabajo para incorporarse al sector particular y la seguridad social para la futura jubilación. Para la vendedora Indira García, esta alternativa laboral “es dura pero positiva”, pues su salario es superior al de un similar estatal. Aunque no es dueña del negocio, conoce el manejo interno e indica como trabas a la gestión colectiva el encarecimiento de las ofertas por carecer de un suministrador estatal.

En el municipio de Centro Habana, Manuel Pedroso posee una cafetería de comida formal y ligera. Tributa unos 1,000 pesos mensuales pero sus ganancias diarias giran en torno a 2,000 pesos. Sus empleados ganan 100 pesos diarios, en turnos alternos de 10 horas. “Conseguir los abastecimientos es difícil, pero vale el sacrificio”, apunta.
En un análisis al vuelo, se observa que aún faltan ajustes en la relación Estado-gestión privada, pero el saldo es positivo si se valora el imprescindible movimiento económico.

El 2013 promete novedades socioeconómicas. El primer vicepresidente cubano, Miguel Díaz Canel, informó en marzo pasado que “el proceso de actualización entra en su etapa más importante y compleja, por las decisiones a tomar y su peso en el desarrollo futuro del país, que busca con las transformaciones en marcha una mayor eficiencia económica y productividad dentro del sistema socialista”.
—Noticias Aliadas.


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Aunque a precios superiores a los estatales, muchos clientes prefieren la calidad de las florerías privadas. (Foto: Mariela Pérez Valenzuela)
Noticias Aliadas / Latinamerica Press
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