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ECUADOR
Correa arrasa y coquetea con la derecha
Luis Ángel Saavedra*
21/02/2013
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Presidente tendrá control de Legislativo que le permitirá gobernar sin aliados.

Rafael Correa fue reelegido el 17 de febrero como presidente del Ecuador con una ventaja que demuestra la consolidación de su movimiento político, Alianza País, y, con un 56% de la votación nacional, queda con suficiente legitimidad para avanzar en la ejecución de su plan de gobierno y la aprobación de leyes que han sido paralizadas en la Asamblea Nacional al ser cuestionadas por diversos sectores sociales.

El triunfo de Correa, que gobernará hasta el 2017, se basa al menos en tres elementos. El primero hace referencia a la gran obra social, diseminada por todo el país, y que da cuenta de la transformación que ha vivido el Ecuador en los seis años del régimen correísta.

“La asignación de recursos demuestra la orientación del gobierno de la Revolución Ciudadana, demuestra quién manda en el país: aquí mandan los ciudadanos y no los grupos fácticos que priorizan la deuda externa, que priorizan las necesidades de los banqueros”, dijo Correa en su primera intervención pública luego de conocer los resultados electorales y en referencia a la inversión social hecha en su gobierno, la que continuará en el nuevo periodo presidencial: “Vamos a hacer exactamente lo que hemos venido haciendo”.

Un segundo elemento decisivo para el triunfo de Correa tiene que ver con la capacidad  propagandística y el manejo de la información. Durante la campaña se multiplicaron los informes gubernamentales sobre la obra realizada, y en el manejo de la propaganda volvió a primar el marketing manejado por Vinicio Alvarado, secretario de la Administración Pública. La consigna, según Alvarado, fue hacer una campaña “partiendo de cero, como si no se tuviera ninguna ventaja” y, en efecto, el despliegue publicitario opacó a la propaganda de los candidatos opositores, tanto en cantidad como en calidad.


Presencia en los medios

De otra parte, el manejo de los medios públicos y los medios privados incautados en el 2008 por el gobierno —como medida para recuperar el dinero destinado por el Estado al salvataje de la banca privada quebrada en 1999 a la que pertenecían esos medios—, multiplicó la imagen presidencial en la agenda mediática. Según un informe de la corporación Participación Ciudadana, presentado el 15 de febrero, la presencia de Correa en los medios de comunicación se duplicó, y en algunos casos hasta se triplicó, en relación a la de los otros candidatos. En lo que se refiere a la televisión, de acuerdo con Participación Ciudadana, Correa tuvo 2,297 minutos al aire; le siguieron Guillermo Lasso con 1,225 minutos al aire, y Mauricio Rodas con 998 minutos.

Lasso, del movimiento Creando Oportunidades (CREO), obtuvo 23.3% de los votos, seguido por el ex presidente Lucio Gutiérrez (2003-2005), del Partido Sociedad Patriótica, con 6.6%. El cuarto lugar quedó Rodas, de la Sociedad Unida Más Acción (SUMA), con 4%, mientras que los restantes cuatro candidatos no superaron el 3.7%, según cifras preliminares del Consejo Nacional Electoral.

El tercero y crucial elemento en la reelección de Correa se encuentra en la propia oposición que, salvo el caso de Lasso, fue incapaz de encontrar un discurso que la identificase e hiciera contrapeso a las propuestas oficialistas. El centrar su atención en desprestigiar la imagen presidencial, lejos de alcanzar el efecto deseado, provocó el fortalecimiento del candidato presidente, pues los cuestionamientos debían enfrentarse a la evidencia de la obra realizada. Alberto Acosta (3.2%), de la Unidad de las Izquierdas, y Gutiérrez fueron quienes más votos perdieron por no enfocarse en una campaña ideológica.

“Ha sido una gran derrota para los demagogos, para la partidocracia, para los tirapiedras; pero también vemos que se ha consolidado una derecha ideológica, en buena hora, así podremos debatir, podemos conversar”, afirmó el mandatario reelecto.

Correa hacía referencia a Lasso como el nuevo representante de la derecha ecuatoriana y con quien, según él, sí se puede conversar. En contraposición, en ninguna de sus declaraciones mencionó al movimiento indígena o a las izquierdas, que lo ayudaron a llegar al poder en el 2007, delimitando de esta forma el espacio de diálogo que propiciará en la nueva Asamblea Nacional, en la que tendrá al menos 92 de los 136 asambleístas, es decir, las dos terceras partes necesarias para la aprobación de leyes orgánicas, como la de Comunicación, la Ley de Aguas o el nuevo Código Penal Orgánico que radicaliza la tipificación de figuras penales de sabotaje y terrorismo.
Lasso, por su parte, se mostró complacido con la votación obtenida con su movimiento, que apenas tiene un año de vida política.

“Nos hemos ganado legítimamente la cuarta parte de la votación”, dijo. “Por tanto, seremos con legitimidad una oposición real dentro del Ecuador”.

Durante la campaña, Lasso evitó confrontarse con el mandatario, incluso cuando salieron a la luz pública las reuniones y aportes económicos que él habría dado a la campaña de Correa en el 2006; por el contrario, centró su campaña en ofertas que incluso opacaron la campaña de Acosta en relación a la ecología y la consulta previa, que constituyen temas bandera de las izquierdas ecuatorianas.

“Si las comunidades no quieren, no habrá minería en sus territorios” y “El Yasuní no se explotará, haya o no haya plata”, fueron dos afirmaciones de suma contundencia que acercaron a sectores ambientalistas, indígenas y campesinos hacia Lasso, buscando forzar una segunda vuelta con Correa, pero sin éxito. Correa ha pedido donaciones internacionales como compensación para no explotar el petróleo del Parque Nacional Yasuní, aunque informes periodísticos y de organizaciones sociales señalan la existencia de un “plan B” para explotar petróleo en el Yasuní, en caso de que el gobierno no logre recaudar los fondos para mantener el petróleo bajo tierra.


Control absoluto

Correa se ha convertido en el presidente que lo tiene todo, pues además del dominio que ejerce sobre los otros poderes del Estado, los problemas que tenía en la Asamblea Nacional se han solucionado con el control de las dos terceras partes de los asambleístas, lo que le faculta para la aprobación de leyes y reformas constitucionales sin necesidad de dialogar con otras fuerzas políticas.

La contundencia del triunfo pone en riesgo garantías constitucionales que son un obstáculo para la política extractiva impulsada por Correa y sobre las cuales el mandatario se ha pronunciado por eliminarlas o limitarlas, como son los Derechos de la Naturaleza y la Acción de Protección, que ampara todos los derechos consagrados en la Constitución del 2008 y que es utilizada recurrentemente por los movimientos sociales y los sectores indígenas.

Este triunfo ha provocado que el gobierno profundice su autosuficiencia, como lo expresó el vicepresidente en funciones, Lenin Moreno, cuando afirmó durante el mitin de celebración del triunfo correísta: “Los que quieran quedarse afuera de la revolución ciudadana, problema de ellos”.
—Noticias Aliadas.


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Presidente Correa saluda desde Palacio de Gobierno a población que celebra su triunfo. (Foto: Carlos Martínez - Clickñan)
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