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COLOMBIA
Controvertida realidad de las FARC
Jenny Manrique
21/06/2012
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Grupo armado está debilitado pero todavía mantiene presencia en importantes regiones del país.

¿Está la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) reducida a su más mínima expresión, luego de una década de permanente ataque por parte de las fuerzas militares? Expertos en seguridad e inteligencia coinciden en que la estrategia desarrollada ha logrado debilitar a la guerrilla más antigua del continente, pero es innegable su capacidad de reciclarse y dar golpes de gran impacto.

Desde el 2008 la dirigencia de las FARC ha sufrido golpes contundentes. En enero de ese año murió uno de los principales jefes de la organización, Raúl Reyes (alias de Luis Edgar Devia Silva), durante un bombardeo del Ejército colombiano al campamento guerrillero que se encontraba en territorio ecuatoriano y que provocó una crisis diplomática entre ambos países. Dos meses después, falleció por causas naturales Manuel Marulanda (cuyo nombre real era Pedro Antonio Marín), líder máximo y fundador de las FARC.

En setiembre del 2010, fue abatido el principal jefe militar de las FARC Víctor Julio Suárez, conocido como Mono Jojoy, y en noviembre del 2011 murió en una acción armada el sucesor de Marulanda, Alfonso Cano (nombre con el que se conoció a Guillermo León Sáenz Vargas). Fue reemplazado en la máxima jefatura de las FARC por Timochenko, alias de Rodrigo Londoño Echeverri.

La operación Jaque, que logró la liberación en julio del 2008 de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt junto con 11 soldados y tres ciudadanos estadunidenses, también fue un duro golpe para  el grupo armado.

Sin embargo, el accionar de las FARC en contra de las fuerzas de seguridad no se ha reducido. Según un reciente informe realizado por la no gubernamental Fundación Seguridad y Democracia, el primer trimestre del 2012 ha sido el más violento en cinco años. En solo 90 días se produjeron 98 ataques contra la fuerza pública que en Colombia, en el caso específico de la Policía, tiene sus cuarteles en el centro de los pueblos, lo que ha causado que los atentados dejen víctimas civiles.

Sólo a finales de mayo 12 militares colombianos murieron en la frontera con Venezuela tras una emboscada de las FARC, lo que obligó al presidente venezolano Hugo Chávez a movilizar allí dos brigadas militares.


Plan Renacer
Carros bomba, morteros y otros explosivos dan cuenta de una guerrilla “que ha tenido que reestructurarse tras una reducción de su capacidad operativa en la era [del ex presidente Álvaro] Uribe [2002-2010]”, explica a Noticias Aliadas el experto Carlos Medina Gallego, de la Universidad Nacional de Colombia.

“Las FARC reactivaron su estrategia a través de hostigamientos que demuestran que la mecánica de la guerra sigue viva”, añade Medina. Es lo que el Ejército llama el “Plan Renacer” de las FARC.

Nariño, Cauca, Putumayo y Caquetá, departamentos donde esta guerrilla ha tenido su fortín militar, siguen siendo, según el Ministerio de Defensa, los lugares donde se producen más combates y donde los jefes guerrilleros tienen sus refugios.

No es coincidencia que en este último departamento, en el municipio de Montañitas, fuera liberado el 30 de mayo el periodista francés Romeo Langlois, en un acto que fue aprovechado políticamente por las FARC para leer un manifiesto por su 48° aniversario en tarima pública, al frente de los pobladores. A diferencia de anteriores liberaciones, el reportero fue escoltado hasta el casco urbano del municipio por una decena de guerrilleros que se confundían con la población civil.

En otras regiones nororientales como el Magdalena Medio, Catatumbo y Arauca, estas dos últimas fronterizas con Venezuela, la disputa de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional, el segundo grupo guerrillero del país, por controlar los corredores de droga y atacar la infraestructura petrolera provocó 76 voladuras del oleoducto Caño Limón-Coveñas en el norte del país, entre setiembre del año pasado y febrero último, según el Ministerio de Defensa, que argumenta que el hecho de que la guerrilla pueda atacar y ocultarse en territorio venezolano ha debilitado que su persecusión sea efectiva.

“Que Chávez y [el presidente colombiano Juan Manuel] Santos hayan renovado relaciones diplomáticas no significa que en Venezuela no haya campamentos y se sigan refugiando comandantes de las FARC como el mismo Timochenko”, asegura a Noticias Aliadas Alfredo Rangel, director de la Fundación Seguridad y Democracia.

Según Ariel Ávila, experto en temas de seguridad de la no gubernamental Corporación Nuevo Arcoiris, los actos terroristas que este año cometieron las FARC han tenido un mayor impacto mediático, lo que no quiere decir que en otros años no hayan sucedido. Es por eso que las cifras sobre la realidad de las FARC varían según la fuente: el número de combatientes se calcula entre 8,000 (oficial) y 12,000, y el número de frentes y columnas móviles entre 87 (oficial) y 92.

Rangel, quien trabajó con el gobierno de Uribe, asegura que la capacidad del Ejército para repeler esos ataques ha disminuido por la baja moral de la tropa, explicada “en la práctica abolición del fuero militar y la inoperancia de la justicia penal militar”, en referencia a dos proyectos de ley presentados al Congreso por el Ejecutivo y que contemplan que solo los actos de servicio sean juzgados por tribunales especiales militares, mientras que los delitos comunes deben ir a la justicia ordinaria.

“La operatividad de las fuerzas militares ha caído en un 80% con relación al 2002”, dice Rangel en referencia al primer año del gobierno de Uribe.

Iniciativas como la Ley de Víctimas y el marco jurídico para la paz, que el gobierno de Santos ha impulsado para reparar a las víctimas del conflicto e implementar un modelo de justicia transicional que permita entablar diálogos con grupos alzados en armas, han sido calificadas por sectores uribistas como “un retroceso en la seguridad”.

El Ejecutivo, adoptando un lenguaje menos guerrerista que el de su antecesor, considera que dichas iniciativas son “avances para la reconciliación”.


Economía guerrillera
Tras la entrega el pasado abril de los últimos 10 rehenes militares en poder de las FARC y su renuncia al secuestro extorsivo, quedó la duda de si las finanzas del grupo guerrillero se afectarían.

“Las FARC siguen extorsionando pero la principal fuente de financiación es el narcotráfico, y recientemente la minería ilegal que representa el 23% de sus ingresos”, dice Ávila, quien califica la explotación de oro y petróleo como el nuevo “boom” del conflicto armado en el país. Este fenómeno ocurre en el Pacífico colombiano, cuya salida al mar por el puerto de Buenaventura también es vía para la droga que va hacia EEUU.

Según investigaciones de la Corporación Nuevo Arcoiris, la manutención mensual de un guerrillero que incluye alimentación, uniformes y armas, les cuesta a las FARC alrededor de US$600.

Medina añade que las FARC tienen “economías paralelas” y que donde mantienen su poderío “han creado impuestos a los pobladores e invierten en banca, agricultura y ganado”. Afirma que hay frentes “más robustos monetariamente que otros”, tema en el que coincide el comandante de las Fuerzas Militares, general Alejandro Navas, al decir que “hay frentes muy pobres que no se pueden abastecer por cuenta del asedio militar”.
—Noticias Aliadas.


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Noticias Aliadas / Latinamerica Press
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