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AMÉRICA LATINA / EL CARIBE
Acuerdo de cumbre no es vinculante
Magali Zevallos Ríos
04/01/2010
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Copenhague ha puesto en marcha debacle ambiental.

Pese a que diversos organismos internacionales han pedido prestar atención a América Latina —la región con mayor biodiversidad y reservas naturales del mundo— por ser la que sufre consecuencias de manera desproporcionada por efectos del cambio climático, la XV Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático no significó avances para encontrar soluciones a la crisis climática.

Reunidos del 7 al 18 de diciembre en Copenhague, Dinamarca, 192 países de todo el mundo —incluyendo a naciones pobres altamente vulnerables, grandes economías emergentes y naciones ricas— no cumplieron con las expectativas de lograr un acuerdo vinculante y el compromiso de reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2).

El acuerdo —liderado por EEUU, China, India, Brasil y Sudáfrica— a que arribó la cumbre señala que los países ricos donarán US$30 millardos en ayuda climática a los más pobres en el periodo 2010-2012 y eventualmente $100 millardos anuales hacia el 2020. Además que deben reducirse las emisiones de gases de carbono lo suficiente como para mantener el aumento en las temperaturas mundiales promedio debajo de los dos 2° centígrados. Sin embargo, no señala cuales serán el condicionamiento para la financiación y tampoco hay fechas límites para reducir las emisiones de CO2.

América Latina sin una propuesta conjunta
Cinco presidentes latinoamericanos (Bolivia, México, Venezuela, Brasil, Colombia) participaron en la Cumbre Copenhague, el discurso común de los países latinoamericanos fue la desigualdad. Aunque no hubo una propuesta conjunta pese a ser la región más vulnerable al cambio climático, se presentaron iniciativas que llamaron la atención, como el proyecto Yasuní-ITT del Gobierno ecuatoriano, que consiste en mantener el crudo bajo tierra, es decir dejar de extraer 846 millones de barriles de crudo en un campo petrolífero situado en una de las mayores reservas de biodiversidad del planeta, para evitar la emisión de unos 407 millones de toneladas de CO2.

Otra propuesta interesante fue la presentada por Perú, el programa ambiental llamado Conservando Juntos, el cual busca incentivar la conservación y uso del bosque en pie para conservar, en 5 años, al menos 10.5 millones de hectáreas de bosques en la selva peruana, a cargo de las comunidades indígenas de ese país.

El único país de América Latina que tuvo un rol protagónico en la cumbre fue Brasil, el presidente brasilero, Luiz Inácio Lula da Silva, quien en el momento de su discurso planteaba la necesitad de acciones concretas y justas, donde se incluyan la participación de cada país, donde se respete el principio de responsabilidad común, sin embargo, terminó sorprendiendo cuando se alineó a la posición de Estados Unidos, China, India y Sudáfrica.

Mientras que los países miembros de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), Venezuela, Nicaragua, Cuba, y Bolivia expresaron su indignación, tomaron sus distancias y por ser los más excluidos del procesos de decisión. El pronunciamiento que emitieron de los resultados de la cumbre remarca que se impuso un acuerdo sin resultados justos y balanceados, que condena al 80% de la población mundial a vivir en el subdesarrollo.

Las amenazas del clima
Según el Banco Mundial, los países de América Latina y el Caribe son sólo responsables del 12% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

Sin embargo, América Latina está particularmente afectada por la variabilidad del clima, ya que la economía de la región depende de los recursos naturales, según el informe Stern, preparado en el 2006 para el gobierno de Gran Bretaña por el economista Nicholas Stern —ex economista en jefe del Banco Mundial y funcionario del gobierno británico. Actualmente Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador y Perú sufren las consecuencias socioeconómicas de la variabilidad del clima. Perú, por ejemplo, está entre los 10 países más vulnerables al cambio climático.

La variabilidad climática y los eventos extremos harían que hacia fines de siglo el costo de los desastres climáticos en la región alcance un máximo posible de $250 millardos, señala el reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) “La economía del cambio climático en América Latina y el Caribe. Síntesis 2009”. Esto representa un drástico aumento considerando que ese costo para el periodo 2000-2008 ha sido de $8.6 millardos anuales.

En el periodo comprendido de 1970 a 2008, la suma de los daños económicos provocados por los fenómenos de origen hidrometeorológico alcanzó alrededor de $80 millardos.

El informe estima que se necesita una inversión equivalente al 1% del PIB mundial para mitigar los efectos del cambio climático y que de no hacerse dicha inversión el mundo se expondría a una recesión que podría alcanzar el 20% del PIB global. El informe también sugiera la imposición de ecotasas para minimizar los desequilibrios socioeconómicos.

El estudio alerta que en América Latina el número de personas afectadas por este problema oscilaría entre 12 y 81 millones para el 2025, y de 79 a 178 millones en el 2055. Los países del Caribe podrían afrontar dificultades para abastecer su demanda hídrica durante los períodos de bajas precipitaciones, ya que algunas islas dependen en gran medida de las fuentes superficiales.

La población que depende del suministro de agua proveniente del deshielo se vería afectada en la estación de seca. Es el caso de millones de personas que habitan en Bolivia, Chile, Ecuador y Perú, donde se observa un retroceso del nivel de los glaciares que ya viene afectando severamente la producción agrícola y en los próximos años la seguridad alimentaria.

Mientras que para EEUU y China, los países más contaminadores del mundo, las negociaciones fueron exitosas, lo cierto es que la cumbre terminó siendo un verdadero fracaso sin acuerdos vinculantes, donde los países industrializados terminaron eludiendo responsabilidades ante el mundo y aplazaron una vez más la deuda ecológica con los países pobres.
—Noticias Aliadas.


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Pueblos indígenas padecen efectos adversos de condiciones metereológicas cada vez más difíciles y variables. (Foto: Gabriel Herrera)
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