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ECUADOR
Movilización indígena se frustra
Luis Ángel Saavedra*
23/10/2009
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Gobierno logra desbaratar levantamiento con llamado a diálogo que sigue sin cuajar.

La convocatoria a un levantamiento en contra del gobierno del presidente Rafael Correa realizada por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) para el 28 de setiembre pasado, si bien puso en aprietos al gobierno ecuatoriano, también sirvió para develar el fraccionamiento de las organizaciones de base y los diversos intereses que hoy vinculan o separan al movimiento indígena de las tesis gubernamentales.

En efecto, desde que Correa llegó al poder en enero del 2007, el movimiento indígena ecuatoriano no ha podido clarificar su posición ni aglutinar sus bases en torno a los postulados políticos que construyó desde su emergencia como movimiento en la década de los 90, pues se ha visto enfrentado al planteamiento gubernamental que dice considerar el mundo indígena como soporte de su acción política. Esto ha logrado convencer a muchos sectores y llevar hacia sus filas a varias organizaciones indígenas, pese a que la praxis del gobierno está alejada en mucho de su propio discurso.

Para decidir la oposición al gobierno y fundamentar la convocatoria al levantamiento de setiembre, la CONAIE planteó siete puntos que hacían referencia al agua, la minería, el territorio, la autonomía de las instituciones indígenas, la educación bilingüe, los decretos ejecutivos que vulneran derechos de los pueblos indígenas, y el respeto a la cosmovisión del mundo indígena.

Sin embargo, una convocatoria apresurada a la movilización indígena, presionada por la Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador (ECUARUNARI) —filial de la CONAIE que agrupa a las organizaciones indígenas de la sierra ecuatoriana—, no permitió una suficiente socialización de todas las demandas indígenas entre sus bases, por lo que finalmente el terreno de la confrontación se centró en la Ley de Recursos Hídricos, que está tramitando la Asamblea Nacional y que definirá el uso y administración del agua.

“En el tema del agua, el gobierno tiene buenos argumentos para defenderse y desmovilizar al movimiento indígena”, afirmó David Cordero, miembro de la Red Jurídica para la Defensa de la Amazonia.

Propaganda oficial
En efecto, tras la convocatoria para el levantamiento indígena, el gobierno inició una agresiva campaña publicitaria que, al tiempo que desprestigiaba a los líderes indígenas, mostraba una Ley de Recursos Hídricos apegada a los principios constitucionales que impiden su privatización y la prioridad para el consumo humano. La propaganda gubernamental sostenía que los líderes indígenas de la CONAIE no representan a sus bases y buscan beneficios personales; esto caló en las bases indígenas, a lo que se sumaron las permanentes invocaciones al diálogo que el gobierno lanzó a través de los medios de comunicación, sin aclarar que sus reuniones con líderes y organizaciones indígenas no incluían a la CONAIE.

El gobierno de Correa tiene entre sus bases a la Federación Ecuatoriana de Indios (FEI), la más pequeña organización indígena del Ecuador y vinculada al Partido Comunista, y a la Federación Nacional de Organizaciones Campesinas e Indígenas del Ecuador (FENOCIN), vinculada al Partido Socialista. Fue con delegados de estas organizaciones con quienes mantuvo reuniones públicas tratando de minimizar la convocatoria de la CONAIE.

Por su parte, el Consejo de Pueblos y Organizaciones Indígenas Evangélicas del Ecuador (FEINE), si bien consideró que era inoportuno convocar a un levantamiento y acudió a las primeras invitaciones del gobierno, luego prefirió apartarse argumentando que “el gobierno intenta enemistar a las organizaciones indígenas entre sí”, tal como lo afirmó William Chena, dirigente nacional de la FEINE.

La movilización indígena en la sierra y la costa no tuvo la contundencia anunciada, y los dirigentes se debieron limitar a la agenda de discusión que señaló la propaganda oficial, es decir, el tema del agua, olvidando los otros puntos de su agenda política.

Sin embargo, en el sur de la Amazonia, la situación era distinta, pues ahí la agenda indígena giraba en torno a la minería, un tema que preocupa a toda la población de las provincias de Morona Santiago y Zamora Chinchipe, pues se anuncia un proceso de explotación a gran escala de yacimientos de cobre y oro, lo que conllevaría grandes daños al medio ambiente.

Indígenas amazónicos contra minería
La dispersión y la ausencia de socialización de la agenda política de la CONAIE, sumadas a la ausencia de un sistema de comunicación coordinado dentro de la dirigencia del movimiento indígena, provocaron la dispersión de la protesta. Mientras Marlon Santi, presidente del Consejo de Gobierno de la CONAIE, y Humberto Cholango, presidente de la ECUARUNARI, daban por terminado el levantamiento el mismo día que lo iniciaron, las bases indígenas shuar y achuar del sur de la Amazonia decidieron desconocer las decisiones de los dirigentes y continuaron con la medida de fuerza, teniendo como eje de la protesta el tema minero. Las divergencias en el seno del movimiento indígena fortalecieron la posición intransigente del gobierno.

“Si quieren dialogar primero que se pongan de acuerdo entre ellos”, afirmó Correa.

Fraccionados y sin una agenda consensuada, el levantamiento se encaminaba al fracaso si no hubiese sido por un hecho que radicalizó la posición indígena: la muerte del profesor shuar Bosco Wisuma.

En la ciudad amazónica de Macas, la protesta se tornó muy violenta y tuvo como saldo la muerte de Wisuma a causa de un disparo de perdigones. La Policía niega haber usado armas de fuego y el presidente Correa aseguró que los disparos provinieron de los mismos manifestantes. Los dirigentes de la CONAIE decidieron dar marcha atrás en su decisión de suspender el levantamiento y convocaron nuevamente a la movilización, pero ya sin efecto, pues la protesta sólo se centró en la ciudad de Macas.

El gobierno también debió bajar el tono de sus declaraciones y abrió la posibilidad de un diálogo. El 5 de octubre, delegados de la CONAIE y el gobierno se encontraron y luego de una acalorada reunión, las partes se comprometieron a seguir dialogando y propiciar el desarrollo de mesas de trabajo para tratar los puntos en conflicto. El gobierno también emitió un decreto en el que “institucionaliza el diálogo permanente con el movimiento indígena”, pero lo condiciona a que no se tomen más medidas de fuerza.

Por el momento, la CONAIE no tiene otra opción que acudir a las mesas de diálogo con el gobierno. Para ello, la COANIE a propuesto instalar cinco mesas que abarquen plurinacionalidad, territorio, circunscripciones territoriales indígenas, instituciones indígenas y una mesa de alto nivel que acerque las orientaciones políticas del régimen y el movimiento indígena, además de investigar la muerte de Wisuma. Para afrontar este diálogo, la CONAIE ha establecido comisiones con los dirigentes y el apoyo de organizaciones no gubernamentales que trabajan con los indígenas. Pero algunos sectores no creen en la voluntad del gobierno para acoger las demandas del mundo indígena.

“Los diálogos no conducen a ningún lado. Ya no creo en los diálogos”, afirmó la asambleísta indígena Lourdes Tibán.
—Noticias Aliadas.


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Divergencias al interior de movimiento indígena restan fuerza a sus demandas (Foto: www.ecuador.indymedia.org)
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