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GUATEMALA
¿Qué estuvo mal?
Louisa Reynolds
20/09/2007
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Escasa de fondos y con un mensaje confuso, Rigoberta Menchú queda muy detrás de poderosos candidatos.

En vísperas de las elecciones del 9 de setiembre, la candidata indígena Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz 1992 y lideresa de Encuentro por Guatemala, criticó duramente las encuestas que la ubicaban en un sexto lugar de los 14 candidatos presidenciales.

“Los encuestadores han sido racistas y nos han ignorado”, dijo Menchú mientras repartía platos de sopa caliente entre los numerosos periodistas que se reunieron en su casa en un barrio residencial en las afueras de Ciudad de Guatemala.

Menchú confiaba en que las encuestas, que mostraban una caída del cuarto al sexto lugar desde que anunció su intención de postular a la presidencia en marzo, estuvieran equivocadas. Sin embargo, los resultados electorales fueron decepcionantes para la activista indígena.

Álvaro Colom, el candidato socialdemócrata de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), quedó primero, con poco más de 28% de los votos, muy por debajo de la mayoría absoluta para ganar en primera vuelta, y tendrá que enfrentar al ultraderechista Otto Pérez Molina, del Partido Patriota (PP) de extrema derecha, que obtuvo 23.7%, en una segunda vuelta el 4 de noviembre.

Encuentro por Guatemala quedó en un lejano sétimo lugar con apenas 3% de los votos. Hasta en Uspantan, en el céntrico altiplano del departamento de El Quiché, donde nació Menchú, sólo 268 de los 11,730 electores votaron por ella.

¿Qué estuvo mal? La propia activista indígena se ha negado a hablar con la prensa desde que fueron anunciados oficialmente los resultados el 10 de setiembre, y no se sabe si abandonará sus ambiciones políticas.

Persisten prejuicios
El candidato a vicepresidente por Encuentro por Guatemala, Luis Fernando Montenegro, cree que Guatemala no está lista para una presidenta mujer e indígena, y que los estereotipos sexistas y racistas todavía prevalecen.
“El país no quiere cambiar”, dijo Montenegro. “Hicimos nuestro mejor esfuerzo y vamos a seguir trabajando”.

Según la antropóloga indígena Irmalicia Velásquez Nimatuj, la posición centroizquierdista de Menchú fue demasiado vaga y no pudo ganarse el apoyo de organizaciones indígenas de base. El partido indígena de Menchú, Winaq, en el que participan prominentes intelectuales indígenas que han desempeñado cargos en gobiernos anteriores, participaba en coalición con el novato Encuentro por Guatemala, dominado por ladinos (no indígenas), que defiende principalmente la transparencia gubernamental.

“Winaq no fue capaz de lograr una propuesta que emergiera con un gran componente maya en la cual se hablara de equidad, de exclusión y de posesión de la tierra en su justa dimensión”, manifestó Velásquez Nimatuj.
Cuando Menchú anunció su candidatura a la presidencia, muchos creyeron que atraería el amplio apoyo de organizaciones indígenas y campesinas.

Sin embargo, la falta de respaldo a nivel de base se hizo evidente durante la clausura de la Tercera Cumbre Continental de Pueblos y Organizaciones Indígenas el 31 de marzo. Los integrantes de Winaq solicitaron a las organizaciones presentes en la cumbre aprobar una moción en apoyo de la candidatura de Menchú, pero fue rechazada abrumadoramente.

Luego de la cumbre, muchos de los principales grupos de bases, como la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas y el Frente Nacional de Lucha, rechazaron abiertamente a la Premio Nobel.

Mensajes contradictorios
El analista político Julio Ligorría precisa que al postular con un empresario ladino como vicepresidente, Menchú estaba enviando mensajes contradictorios. ¿Estaba luchando a favor de los pobres del campo o el partido ladino de clase media simplemente estaba utilizando su prestigio como ganadora del Premio Nobel?

Menchú fue cortejada por dos partidos: Encuentro por Guatemala y la ex guerrillera Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca. Descartó a la última temiendo que pudiera ser catalogada como “radical”, pero al participar con Encuentro por Guatemala se distanció de las organizaciones indígenas de base y de los movimientos sociales.

Rigoberto Quemé, líder maya kiche’ y ex alcalde de Quetzaltenango, cree que una alianza con cualquier partido ponía en desventaja a Winaq desde el comienzo. “Es que estar de recomendado en un partido es como estar de arrimado en una casa: en cualquier momento te sacan”, afirmó.

Sin embargo, otros son más optimistas y creen que Menchú volverá a participar en las elecciones del 2012. Como la primera mujer indígena en postular para la presidencia, la Premio Nobel inyectó una bocanada de aire fresco a la mediocre campaña deslucida por la violencia y las difamaciones.

Mientras que Colom y Pérez Molina pronunciaban discursos incendiarios y trataban de ganar puntos fáciles insultándose mutuamente, Menchú hablaba de construir una nación nueva y más inclusiva en que los guatemaltecos indígenas y no indígenas disfruten de los mismos derechos. Pero con pocos recursos para publicitar su campaña, Encuentro por Guatemala no pudo ser rival para los favoritos, que gastaron millones de quetzales en campañas a todo dar y manifestaciones a gran escala en que abundaron los regalitos.

Sin embargo, cuando Menchú anunció su decisión de postular a la presidencia en marzo pasado, dejó en claro que su meta como recién llegada a la escena política era ganar las próximas elecciones del 2012. Como ensayo, quedar sétima entre 14 candidatos y con un partido naciente es un resultado respetable.


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