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ARGENTINA
Energía del sol en escuelas
Andrés Gaudin
04/07/2007
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Escuelas aisladas pueden funcionar gracias a paneles fotovoltaicos.

Más de la mitad de las escuelas rurales de la occidental provincia del Neuquén, situadas en áreas precordilleranas de difícil acceso durante el largo invierno sureño, están siendo electrificadas con energía solar, lo que a partir de este año les asegurará a unos 2,000 niños contar con la iluminación y la calefacción necesarias para desarrollar normalmente el ciclo lectivo en esas zonas inhóspitas, donde son comunes las temperaturas de entre -5º y -20º.

Una vez concluido, el programa de electrificación solar que hoy cubre a 85 escuelas alcanzará a los 144 establecimientos enclavados en lugares solitarios y alejados de los centros poblados de Neuquén, donde en invierno los caminos son intransitables y los parajes quedan aislados, obligando al dictado de clases entre los meses de setiembre y mayo, cuando en el resto del país el ciclo escolar se desarrolla entre marzo y diciembre.

Entre esas 144 escuelas hay unas 20 que son albergues, donde los niños que viven en zonas críticas y tendrían que caminar entre 4 km y 10 km para ir a clase, viven como pupilos durante todo el periodo lectivo y sólo van a sus casas tres o cuatro veces al año, cuando el tiempo se presenta menos inclemente.

La gran mayoría de las escuelas ya beneficiadas con el plan de electrificación solar están situadas en el noroeste de la provincia —a unos 1,200 km al suroeste de la capital federal, en un área de frontera con Chile—, pero también las hay en el sureste, en Piedra Pintada, por ejemplo, un mísero poblado a orillas del río Limay, en el área de influencia directa de Piedra del Águila, una de las grandes represas hidroeléctricas del país.

“El plan de electrificación solar que esperamos concluir antes de fin de año incluye a todas las escuelas enclavadas en las áreas aisladas del territorio provincial, y la experiencia alcanzada con lo ya hecho nos permite asegurar que, al fin, después de fracasar en varios intentos, estamos a las puertas de una solución definitiva que sólo las nubes pueden llegar a abortar”, dijo Antonio Briz, director provincial de Infraestructura.

Grupos electrógenos inviables
La extensión de la red que lleva la electricidad a las localidades provinciales, los molinos generadores de energía eólica y hasta la construcción de decenas de microcentrales hidroeléctricas fueron algunos de esos intentos citados por Briz. Hasta que empezó la electrificación solar —que también resultó ideal para llevar energía a unos 30 puestos sanitarios— las escuelas utilizaban equipos electrógenos que funcionaban a gasoil.

Sin embargo, y sobre todo por las grandes distancias de las escuelas a la red, el escaso número de usuarios, la dispersión territorial de éstos y la complejidad del mapa neuquino, todas las opciones resultaron económicamente onerosas o inviables, como la del gasoil, ya que cada equipo consume 10 lt diarios y con caminos intransitables buena parte del año es difícil aprovisionarlos.

“Aquí teníamos heladera, computadoras, videocasetera y un televisor, pero no los utilizábamos porque el generador consume mucho gasoil y había que guardarlo para la calefacción. Pero ahora, con la energía del sol, tenemos un taller de computación y hasta enseñamos música con instrumentos que necesitan electricidad”, dijo Adela Moglia, maestra de una escuela de Picún Leufú, cerca de la presa de Piedra del Águila.

Las construcciones, pequeñas, para no más de 20 alumnos, fueron dotadas de un juego de paneles fotovoltaicos que convierten la luz solar en energía eléctrica, en corriente continua que un inversor transforma luego en corriente alterna, que es la que hace funcionar a cualquier aparato electrodoméstico y permite encender las lamparitas, las computadoras y los transmisores de radio, fundamentales en los parajes aislados.

Bajo costo de mantenimiento
La experiencia mundial muestra que esos paneles tienen una vida útil promedio de 20 años y soportan vientos de hasta 180 km por hora, granizadas y una capa de nieve de hasta medio metro de espesor. Además, sólo requieren controles mínimos y de muy bajo costo cada dos años de funcionamiento.

El uso de la energía solar no es nuevo en Neuquén. La primera experiencia data del año 1987 y los resultados fueron los mejores. “En dos décadas, el complejo de paneles instalado en la escuela de La Matancilla sólo requirió dos visitas de mantenimiento”, explicó el ministro de Empresas Públicas, Alfredo Esteves.

El complejo instalado en esa escuela del extremo noroeste de la provincia fue construido con la ayuda de la Agencia para la Conservación de la Energía, de Francia, y abrió paso a una segunda experiencia, en 1994, que se concretó en Nahuel Mapi, al sur, gracias al apoyo económico de una universidad de Canadá. El programa actual insumirá US$740,000 provenientes de un crédito del Banco Mundial.

“Costó mucho que el gobierno provincial entendiera que debía aprovechar la experiencia que tenía para electrificar todas las escuelitas rurales, pero al fin vemos que éramos los dueños de la luz. Ahora los niños ya se olvidaron de los faroles y hasta aprenden con un programa de televisión que les pasan todas las semanas”, dice Richard Vázquez, un padre de seis hijos que vive en las cercanías de Piedra Pintada.


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Noticias Aliadas / Latinamerica Press
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