Martes, 22 de Octubre, 2019
Sección de suscriptores(as) Identificación Contraseña
ARGENTINA
Impactos de la soja transgénica
Hernán Scandizzo
24/02/2005
Envíe un comentario Imprima el texto de esta página

Cultivo extensivo de soja constituye una amenaza para población rural.

A pesar de cosechas y exportaciones récord de soja en Argentina, organizaciones campesinas y ecologistas alertan que este modelo expulsa a la gente del campo, atenta contra la seguridad alimentaria y es la antesala del hambre.

El Consejo Argentino para la Información y el Desarrollo de la Biotecnología asegura que actualmente hay 14 millones de hectáreas sembradas con soja transgénica, que constituyen el 51% de los 27.4 millones de hectáreas cultivadas en Argentina. En 1996 eran sólo 37,000 Ha.

Hasta hace una década "la agricultura de Argentina estaba basada en un modelo de sustentabilidad. Se hacía un año de agricultura, dos años de ganadería. El suelo se recuperaba con el bosteo y se volvía a hacer agricultura. Era un sistema de una producción bastante baja, pero sin insumos: era todo ganancia".

"Ahora, en cambio, es una producción intensiva pero con muchísimo gasto en insumos, con mucha dependencia y sólo de agricultura. Entonces, a lo largo de 10 años lo que ha habido es una pérdida enorme de nutrientes, sobre todo de fósforo, y no hay cómo reponerlos".

Con estas palabras, Jorge Rulli, integrante del Grupo de Reflexión Rural (GRR) —organización no gubernamental que promueve la revalorización de la vida rural y las producciones tradicionales— explicó al diario Río Negro cómo ha sido la vertiginosa carrera que convirtió a Argentina en el tercer productor mundial de soja, después de EEUU y Brasil, y primer exportador de aceite y harina derivados de este grano, luego que en 1996 el gobierno autorizara el cultivo de soja Roundup Ready, de la corporación estadunidense Monsanto, —resistente al glifosato, potente herbicida también producido por Monsanto.

Según Julio César García, del Foro Chaco Sustentable, "el negocio de la soja puede dejar en 100 Ha sembradas una rentabilidad de US$45,000". El año pasado el precio de la tonelada de soja osciló en alrededor de $250.

Soja desplaza, arrasa y destierra

En menos de una década la fiebre de la soja transgénica desplazó cultivos de girasol, maíz, lino, lentejas, sorgo y frutales. También arrasó áreas de bosque nativo y monte y desterró comunidades campesinas e indígenas.

El estatal Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), difundió en julio del 2003 un informe sobre la erosión del suelo en Argentina. Éste señala que en la Pampa Húmeda —que abarca la provincia de Buenos Aires y parte de las provincias de La Pampa, Córdoba y Santa Fe—, la degradación en las zonas más afectadas alcanza el 35% de la superficie, mientras que en provincias como Misiones, Chaco, Salta, Formosa y Entre Ríos, compromete cerca del 40% de sus territorios, llegando a la conclusión que entre los principales factores se encuentra el monocultivo de soja.

Según el GRR, mediante este modelo se "producen materias primas para la exportación, y no alimentos en cantidad y calidad suficientes para nuestra población, obligando a la importación de alimentos de todo tipo que antes producían nuestros productores rurales".

La organización destaca que su aplicación significó la expulsión del aparato productivo a más de 100,000 agricultores y trabajadores rurales —debido a que requiere poca mano de obra— y un cambio en los parámetros de producción. Un ejemplo de esto último es la creciente tendencia a criar ganado en corrales, y en las pampas sembrar porotos. En 10 años el número de tambos (establecimientos rurales dedicados exclusivamente a la cría de ganado lechero y producción de leche) se redujo un 50%.

Daños a la salud

El avance de esta frontera agrícola también ha ocasionado daños a la salud de poblaciones cercanas a los cultivos debido a la utilización de agroquímicos.

En Barrio Ituzaingó Anexo, en Córdoba capital, los vecinos vinculan más de 60 casos de cáncer con la fumigación aérea de campos aledaños. Sofía Gatica, pobladora del lugar, informó en julio el fallecimiento de un bebé nacido con malformaciones; sus padres viven a 50 m de cultivos de soja y en el tanque de agua de la casa se detectó los agroquímicos endosulfan y heptacloro, altamente tóxicos.

Según el GRR, casos similares se registraron en otros puntos de la provincia. Darío Gianfelici, médico de la ciudad de Paraná, capital de Entre Ríos, afirmó tras una investigación realizada en la zona, que "el uso indiscriminado y descuidado de los agroquímicos, así como su deficiente almacenamiento, está provocando sobre la salud de los productores, sus familias y las zonas aledañas, trastornos severos especialmente a nivel de la reproducción".

El XIX Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo, realizado en Paraná, provincia de Entre Ríos, en junio del año pasado, y en el que participaron investigadores y profesionales argentinos y extranjeros, destacó en un manifiesto que "la combinación ‘siembra directa más monocultivo de soja tolerante al glifosato’ no es una alternativa sustentable en la región pampeana. Y se percibe que la agriculturalización en el noreste y el noroeste argentino, atribuible en su casi totalidad a la expansión de la soja, es incompatible con la sustentabilidad".


Compartir
Noticias Relacionadas
Noticias Aliadas / Latinamerica Press
Información y análisis independientes de libre reproducción mencionando la fuente.
Contáctenos a: (511) 7213345
Dirección: Jr. Daniel Alcides Carrión 866, 2do. piso, Magdalena del Mar, Lima 17, Perú
Correo: webcoal@comunicacionesaliadas.org