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REPÚBLICA DOMINICANA
“Aquí no se criminaliza la protesta, aquí se mata o se hiere a los que protestan”
Gabriela Read
03/07/2015
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Entrevista con dirigente de organización social Grabiel Sánchez.

El Frente Amplio de Lucha Popular (FALPO) es una organización reivindicativa que acompaña procesos de demandas populares en República Dominicana desde que se fundó en 1985. El FALPO solía ser un movimiento radical que escenificaba protestas violentas, pero estas manifestaciones han cambiado en los últimos años y ha optado por movilizaciones nacionales, como ellos dicen, de carácter cívico, democrático y de masas. Desde su origen, los integrantes del FALPO han sido perseguidos, reprimidos y asesinados por las fuerzas policiales, sostiene Grabiel Sánchez, vocero nacional de la organización desde hace tres años y con 23 años de militancia en ella. Una de las escenas más violentas, relata, sucedió en junio del 2012 durante una protesta por la muerte de un deportista a manos de agentes policiales en el municipio de Salcedo, provincia Hermanas Mirabal, a 155 km de Santo Domingo, la capital. Según Sánchez, la policía disparó contra la población en un episodio en el que resultaron 22 heridos y cuatro muertos, según las cifras recogidas por la prensa.

Gabriela Read, colaboradora de Noticias Aliadas, conversó con Sánchez sobre la persecución del gobierno contra quienes reclaman.

Hay quienes critican al FALPO por sus métodos violentos de protesta social, ¿Qué puede decir al respecto?
Se ha querido estigmatizar al FALPO como un grupo de lucha violenta. Pero venimos desde hace cinco años desmontando esa percepción. Hoy día hemos sabido convocar muchas protestas en las cuales no se quema una goma [neumático], y se logran los objetivos. Siempre en los pueblos, principalmente en los pueblos pequeños, existe la tendencia a querer quitarle la legitimidad a las protestas que convocamos, pero en su mayoría el pueblo las acoge. El llamado que le hacemos es quedarse en sus casas, no asistir a la escuela o al trabajo, no abrir los negocios, y al final de la tarde hacemos una marcha para que se vea el respaldo de la comunidad.

¿La lucha violenta era concebida como válida por el FALPO?
En muchas de esas luchas quienes introducían la violencia eran los organismos de seguridad: policías y Ejército, y a veces eran producidas por organizaciones paramilitares con la intención de generar sangre, luto y que haya un descrédito de los convocantes de las movilizaciones. En otras ocasiones, era el propio pueblo que respondía a las ofensivas generadas por estos organismos. Cuando tienes una protesta y te están tirando con balas, el propio pueblo se autodefendía. Y también el propio FALPO motivaba algunas de estas acciones como enfrentamientos a pedradas contra tiros, encendido de neumáticos y todo eso.

¿En qué momento se produce ese cambio de métodos de lucha y por qué?
Desde el 2010 estamos planteando eso, pero se aplica desde el 2012. Observamos que en los procesos de lucha que encabezábamos la represión policial y militar era muy fuerte, brutal, y veníamos recibiendo grandes golpes de los organismos de seguridad, perdiendo grandes dirigentes asesinados, otras veces baleados, los cuales quedaban lisiados y a veces la familia los obligaba a que se desvincularan de la lucha, e íbamos perdiendo terreno en el pueblo, porque donde hay tiros y balas la gente no se acerca. Hicimos un análisis y entendimos que dada esta situación era necesario cambiar los métodos de lucha. El método que utiliza actualmente el FALPO es cívico, democrático y de masas.

¿Cuál es la reacción más frecuente de las autoridades frente a las convocatorias?
La reacción más frecuente es la violencia, a tiro limpio. Hace tres años en Salcedo se convocó a una huelga y los altos mandos militares y policiales llamaron a nuestros dirigentes diciéndoles que levantaran la huelga o que se atengan a las consecuencias. Policías y militares se metieron al pueblo con armas de guerra matando personas y hubo cinco muertos. Hubo 34 personas heridas, a algunos hubo que amputarles las piernas [cifras recogidas por la prensa hablan de 22 heridos y cuatro muertos]. Eso fue una masacre, y aún hoy no hay una sola persona que se haga responsable de esos hechos.

¿Qué tratamiento mediático reciben sus manifestaciones?
Los medios locales son muy radicales contra el FALPO, pero los medios nacionales no tanto. Los medios nacionales no tienen tantos intereses pequeños como en los pueblos. Aquí hay una red de periodistas y medios que responden al Estado dominicano, que son pagos y que su función es quitarle credibilidad a cualquier protesta o cualquier ciudadano que no esté de acuerdo con el gobierno. La prensa nos da algunos niveles de espacio. Pero la prensa prefiere una huelga violenta a una marcha. Porque en la huelga violenta hay muertos, hay sangre, y eso lo cubren de inmediato.

¿Tienen casos de apresamientos arbitrarios y allanamiento de morada?
Ha sido una organización muy golpeada, sus dirigentes han sido reprimidos enormemente. El dirigente fundador Jesús Rafael Diplan Martínez (Chú), fue asesinado de forma brutal [por tropas mixtas militares y policiales el 28 de setiembre de 1990 tras una huelga reivindicativa de tres días]. Ese es solamente un caso. En Navarrete [en el noroeste del país] podemos contar decenas de dirigentes nuestros asesinados. Un sinnúmero de compañeros heridos, principalmente en la gestión policial de Pedro de Jesús Candelier y Rafael Guillermo Guzmán Fermín, exjefes de la Policía Nacional [entre 1999 y 2002 y 2007 y 2010, respectivamente]. Guzmán Fermín, apodado “El Cirujano”, tenía la característica de que daba órdenes que a los dirigentes populares fueran baleados en las rodillas para dejarlos lisiados, a otros que hubo que mutilarles las piernas y muchos otros asesinados. A lo largo y ancho del país, el FALPO tiene una estela de dirigentes que han sido baleados, principalmente en las extremidades inferiores.

¿Consideras que en República Dominicana se criminaliza la protesta?
La criminalización de la protesta es una estrategia mundial de los gobiernos para quitarle la legitimidad a la protesta y minimizarla, detenerla desde el punto de vista legal. Aquí entendemos que no se criminaliza la protesta, aquí se mata o se hiere a los que protestan. Pero no hay desde el Estado una línea para elevar las penas a los dirigentes o grupos populares. Aquí les dan un tiro en las piernas para dejarlos lisiados, o en el corazón o la cabeza para matarlos. Criminalizar la protesta es muy malo, es una acción que realizan los Estados para disminuir los niveles de protesta y la dimensión y la intensidad. Pero aquí es peor: aquí se asesina a los dirigentes que protestan. —Noticias Aliadas.


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Grabiel Sánchez (Foto: Fran Martínez)
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